Marsans.jpg ARTE, MUSICA Y CULTURA

Domingo y la Freni en "Fedora" y Carreras en Concierto de Miami  

Por LUIS FELIPE MARSANS

 

Siempre he insistido firmemente en que no hay nada que pueda reemplazar  la ejecución de una orquesta sinfónica en vivo, el concierto con un piano o de un violín bien tocados, o la interpretación de una ópera en el teatro  --donde entran en juego, además de la música y el drama, matices de todo tipo en las voces y tesituras de grandes figuras del bel canto--; pero tampoco es menos cierto que el grado a que ha llegado la tecnología digital moderna para  reproducir estos factores del arte lírico y sinfónico de esta manera tan idónea y espectacular, es igualmente importante dentro del desarrollo cultural y el fino deleite del diletante, a poco costo  y en la intimidad de su  hogar.

 

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MIRELLA FRENI Y PLACIDO DOMINGO EN LA OPERA "FEDORA"

 

Tanto es así que en los tiempos en que asistía –no hace tanto-- a la sala de conciertos o la ópera casi a diario, todavía me inspiraba llegar a mi casa y poner en mi equipo sonoro, otra obra cualquiera que apelara a mi sensibilidad en ese momento, para completar el deleite de los que había acabado de ver y oír en el teatro. Recuerdo también los primeros intentos de las compañías de grabación de videos fílmicos, utilizando la técnica de las películas con el correspondiente sonido óptico de entonces, que se semejaba bastante al de nuestros días; pero la concepción digital de la actualidad, en los DVD de seis canales con diferentes frecuencias de sonidos, es algo con lo que no hubiéramos soñado hace 50 años.

 

Un reciente lanzamiento de la ópera “Fedora”, de Umberto Giordano,  traída al mercado de las grabaciones por la TDK en un DVD, y distribuida por Naxos de América, es una muestra formidable de todo lo que digo, grabada en el Teatro alla Scala, de Milán, nada menos que con las voces y actuaciones de la gran soprano Mirella Freni, como la Princesa Romazov y el célebre tenor español, Plácido Domingo, como el Conde Loris Ipanoff, secundados por un elenco de importantes figuras.

 

La versión, además, encajada en una suntuosa escenografía que nos transporta a los tiempos de la Rusia Imperial –bajo la dirección teatral de Lamberto Puggelli--, es extraordinaria porque llena todos los aspectos de una obra que, con la misma maestría de Andrea Chénier, también de Giordano, dibuja plenamente las intrigas políticas de su época, que son manejadas de espléndida manera, lo  mismo por la Freni, que por la grandeza expresiva de Plácido Domingo,  no sólo en el canto, sino también en su capacidad histriónica, elegante y singular.

 

Además de los dos estelares, intervienen en la interpretación Adelina Scarabelli, como la Condesa Olga Sukarew; Alessandro Corbelli, como el diplomático De Siri; Silvia Mazzoni, encarnando al “regazzo” Dimitrii; y una docena más de intérpretes, incluyendo al pianista Arnold Bosman, quien ejecuta su instrumento en un momento importante de la trama; además del Coro del mismo Teatro alla Scala, conducido por Roberto Gsabbiani, y la batuta del maestro Gianandrea Gavazzeni, quien realiza un trabajo estupendo en el pódium del mismo gran teatro italiano, meca del mundo de la ópera.

 

Un aspecto de suprema importancia en esta realización es que, además del sonido digital, usted puede seleccionar los subtítulos de  traducción al castellano, sujetos al libreto entero (que fue escrito por Arturo Colautti); así como al francés y otros idiomas. “Fedora”, en esta realización, es uno de los logros más importantes del teatro lírico llevado al video-digital, de una de las historias más impresionantemente dramáticas –y trágica--, que demuestra hasta dónde puede llegar la venganza, por un lado;  y el perdón amoroso, por el otro.

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Escena de la ópera "Fedora", de Umberto Giordano, en la grabación en DVD de la compañía TDK (distribuida por "Naxos of America"); en la que aparecen Plácido Domingo y Mirella Freni, rodeados por otros intérpretes.

 

 

Carreras en su concierto histórico de Miami, dedicado a Mario Lanza

Por LUIS FELIPE MARSANS

  El regreso del tenor español José Carreras al escenario de Miami no pudo haber sido más emocionante y triunfal, tras una ausencia que rayaba en la década, y  un largo tratamiento que lo rescató de la leucemia, mientras que todo  el mundo vivía sumamente consternado ante el peligro que corrió su vida.

  Tal vez haya sido por eso que el catalán escogió como tema de su fabuloso programa --el sábado, día  cuatro de febrero, en el James L. Knight Center de Miami--, "un tributo a Mario Lanza", tenor norteamericano de los años cincuenta, que sucumbió prematuramente ante un ataque cardíaco, que, al  segar su vida, privó al mundo musical de un gran intérprete que llevó a la pantalla la vida de Enrique Caruso.

  Conforme a esa intención, Carreras entonó deliciosamente "Con una canción en el corazón", de Rodgers; "Because", de G. D'Hardelot; "Mattinata", de Leoncavallo; y "Be my love", de Brodzky, en el inspirado estilo que lo hiciera Lanza, pero poniéndole su sello personal y su propio dramatismo interpretativo.

  Presentado (en cooperación con Hoffmann-Konzerte) por la "Asociación de Conciertos de la Florida" --que preside Judy Drucker, y tiene como chairman a Donald E. Lefton--, y patrocinado por el First Union Bank, la señora Frosene Sonderling,  y el  "Intercontinental Hotel", la actuación  de José Carrera tuvo numerosos momentos de gran entrega por parte del tenor, y de grandiosa aceptación del público que colmaba el monumental auditorium, con capacidad para más de cinco  mil personas.

  En el lado operático, por ejemplo, Carreras arrancó la ovación  con arias como "Una furtiva lagrima", de "L'Elisir d' Amore", de Donizetti y el "Lamento di Federico", de L'Arlesiana, de Cilea; y en el de las canciones de procedencia española e italiana, "Granada", de Lara;  "Santa Lucia" y "Torna a Sorrento", fueron momentos especiales del concierto entero.

  La orquesta, integrada por músicos locales, y bautizada para la ocasión con el nombre de "World Festival", bajo la batuta  del maestro argentino Enrique Ricci --procedente del Liceo de Barcelona--, jugó un papel igualmente trascendental en la velada, interpretando composiciones de la época de Mario Lanza, al igual que interludios operáticos de gran emotividad.

  Entre las primeras, sobresalieron  mucho  el popurrí que agrupaba las más gustadas melodías del desaparecido artista, en arreglo de Christopher Palmer; y entre las otras, la "Barcarolle", de Los cuentos de Hoffman, de Offenbach; la "Danza de las Horas", de La Gioconda, de Ponchielli; y el Intermezzo, de Cavalleria Rusticana, de Mascagni, emergieron grata y acopladamente bajo la batuta del maestro.

  Pero tal vez el momento supremo de Ricci y sus músicos --junto a la Coral de la Universidad de Miami y los Cantores de Cámara del mismo centro docente, dirigidos respectivamente por Jo-Michael Scheibe y Donald Oglesby, quienes también tomaron  parte del programa--, llegó al principio de la segunda mitad del programa, con una interpretación muy lograda de "Va pensiero", de la ópera Nabucco, de Verdi, que estremeció a la audiencia.

  Otras ejecuciones de Carreras que el público recibió con  grandes ovaciones fueron "L'ultima canzone", de Tosti; Musica proibita --entonada con profunda expresividad--, de Gastaldon; y "Marechiari", de Tosti; así como "Serenade, de Romberg, también interpretada con el coro de la Universidad de Miami.

  Finalmente, el tenor levantó de sus asientos a la multitudinaria audiencia, que, puesta de pie, le tributó una ovación inolvidable, ante sus formidable ejecuciones de "Core ingrato" y de "Tu che nun chiagne", en que se puso otra vez de manifiesto su poderosa voz, que, en definitiva, es lo que le ha dado carácter y prominencia a su carrera de gran tenor operístico.

En una recepción celebrada al final del concierto, el tenor José Carreras (centro) aparece en esta foto, rodeado por Luis Felipe Marsáns (izquierda) y por el doctor Horacio Aguirre, Director del "Diario Las Américas", de Miami.