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La
Olga Guillot que perdimos representó lo mejor del bolero
pero también fue la imagen impactante de la mujer cubana
(Ilustro
este trabajo con trozos de una entrevista que le hice en
enero de 1995, entre muchas otras que fueron
publicadas en distintas fechas)
Por
Luis Felipe Marsáns
Viviendo
en mi nativa
Cuba –a mediados de la década de 1950--, yo era un joven
lleno de ilusiones, que se alimentaban con los boleros
románticos (aparte de la intelectualidad de la música
clásica), cuando surgió en el panorama del arte popular de
la Isla, la figura incomparable de Olga Guillót; quien
luego fuera la reina de los escenarios melódicos por
doquier, convertida
ya en la figura internacional
artística por excelencia, que apelaba al buen gusto de
todos con su emotiva ejecución de un repertorio que en ella cobraba
una vida distinta,
avalado por su sutil hermosura de la joven mujer
cubana de entonces, que hacía vibrar
con su mensaje poético, cantándole al amor que
renuncia a todo en aras de su grandeza misma, como ella
lo expresó
siempre en “Miénteme”,
su himno de presentación.
Olga
era entonces una atracción inevitable que arrastraba a los
jóvenes y a
los que no lo eran tanto, porque siempre supo aunar a sus
dotes de artista de primer orden lo apasionante del bolero
cubano que enaltecía al amor en sus mayores dimensiones,
con el carácter y el dramatismo de la artista genuina, que
va más allá de la simple canción para llevar su mensaje
al paroxismo de la relación sentimental de una pareja,
encerrado en el bolero, que traspasaba todas las fronteras.
Cuando
la revolución comunista transformó el destino de la
Isla, ella se convirtió en algo todavía más
representativo ante el mundo, que la artista por excelencia
para su género musical más admirado y refinado dentro de
la música popular. Al marchase para siempre para no
doblegarse a la doctrina totalitaria, fue desde entonces la
embajadora artística que subía a los escenarios de todos
los países que la acogían,
fundamentalmente de México, donde desarrolló aún más
su carrera y vivió durante muchos años, antes de radicarse
en Miami “para estar al lado de los míos”. Y en Miami
murió en el mes de julio del año 2010,
rodeada del cariño de todos sus compatriotas, pero
sin poder lograr su sueño de “volver a cantar en una Cuba
libre”, como siempre decía.
La
primera vez que vi cantar a Olga Guillot en el exilio, fue
en el ya inexistente Teatro
Hialeah (del que era copropietario Charles Siegler,
fotógrafo periodístico de los artistas en la Cuba
Republicana); en lo que constituyó, todavía en la década de 1960,
un espectáculo sin precedentes, artístico y patriótico,
que culminó con la vibrante
ejecución de “Mi
Habana”, pieza que levantó al público de sus
asientos, tal como cuando,
al final de la misa que le ofreció el Arzobispo de Miami,
en la Iglesia de St.
Michael (San Miguel, El Alcángel), se escuchó en
una grabación, que arrancaba las lágrimas de los
asistentes que no la esperaban. Fue como un
Réquiem
de Olga Guillot
para Olga Guillot.
Lo
que más conmocionó la muerte de Olga Guillot, a los 80 años,
no tenía sólo que ver con
su trayectoria artística, cuyo legado perdurará
siempre en sus grabaciones de discos, videos y películas: fue la desaparición física de la cubana típica
que hacía honor a su origen, compartiendo con la gente de
todos los niveles; y que
a la par que recibía la admiración y el respeto de todos
los que tuvieron la oportunidad de tratarla; ella los
reciprocaba a raudales, con una sencillez asombrosa de la
persona que había conquistado
artísticamente al mundo, a través de la canción y
otros géneros musicales, en sus ejecuciones sin par,
particularmente, del bolero.
En
una entrevista que le hice a Olga Guillot, en
enero de 1995, ella me dijo, respondiendo a una
pregunta sobre
su inmortalidad en el gusto popular, que “como
que mi género es el bolero, que siempre lo he mantenido
como algo fundamental de mi trabajo cuando canto; he dejado
una huella en todos, como para que la gente me tenga
presente siempre”.
“Claro, que otro factor es el estilo, que fue lo que
más impresionó al público desde que era jovencita; y por
ello me siento muy satisfecha, ya que he sido una escuela
para muchos, dejando una maestría”, agregaba entonces.
“Mimada
por el público cubano desde sus inicios en el canto –por
su musicalidad, linda voz, subyugante personalidad y
grandilocuencia expresiva en sus interpretaciones--, Olga
Guillot era ya en los años de 1950 una artista que se
empinaba al estrellato internacional, en presentaciones en
vivo y mediante una producción de discos que sus
admiradores tocaban continuamente en sus hogares, cuando no
los escuchaban a través
de la radio.
En
la entrevista a que me refiero, la cuestión
del repertorio fue un factor importante cuando
hablamos sobre la carrera de Olga, en una época en que el
romanticismo más acendrado se tendía por los cielos de
Cuba y la América Latina, particularmente en Chile, donde
Lucho Gatica, entre los cantantes masculinos, emergía con
un estilo diferente, que cautivó a los cubanos.
“Tuve la suerte de que todos los compositores que he
interpretado, me han dado éxitos –y yo les vivo
agradecida a todos ellos--, de manera que hablar de
preferencias es un poco difícil; pero está, por otro lado,
la historia de Miénteme,
que, como un himno, fue la canción que me internacionalizo,
y que, por consiguiente, yo canto donde quiera que voy”, y puntualizo la Guillot.
“Fue
mi primer disco, mi primer bolero, y el que comenzó a darme
vigencia pública y me sacó fuera de Cuba a seguir cantando;
así que Miénteme
siempre va conmigo, porque es como si tu le quisieras decir
a Frank Sinatra que no cantara mas My
Way, o esperar que Liza Minelli dejara fuera
de repertorio su clásico New
York, New York,” enfatizó Olguita.
En
ese mismo nivel de importancia, Olga Guillot mencionó Tú Me Acostumbraste, de
Frank Dominguez, “que no me abrió Cuba, pero sí me abrió otros países, incluyendo a
Mexico, donde me adoran y admiran, al extremo que me llaman
la maestra”.
En
otro punto de esta entrevista, la Guillot dijo que en una
presentación que ella ofreció junto a Lucho Gatica y a Los
Diamantes, en el cabaret miamense La Scala, del hotel Los
Cuatro Embajadores –como un homenaje al bolero--, “fue
también la manera de darnos el gusto nosotros mismos, ya
que vemos como esta generación nueva está arrullándose y
los cantantes de ahora, como Luis Miguel, están triunfando
con el bolero y las cosas que hicimos nosotros hace cuarenta
años”.
“¡Qué bueno que estamos nosotros vivos —Marco
Antonio Muñiz, Lucho Gatica y yo, entre otros—para ver
este renacimiento!”.
Recordó
Olga Guillot, cómo muchachos que contaban en ese momento 15
años de edad solamente, “siguen
admirando la memoria y las interpretaciones en discos de
Elvis Presley, como el Rey”; y dijo que si algo
ambicionaba de veras para el futuro, “es que cuando yo falte, las nuevas generaciones de cubanos y de
latinoamericanos sigan admirando mi memoria…No quiero
morirme por muchos años más, pero cómo que eso es
inevitable cuando nos llegue el día, sería maravilloso que
me recordaran así”, preciso.

OLGA
GUILLOT Y LUIS FELIPE MARSANS
Pero
hubo algo excepcional que dio carácter a la vida de Olga
Guillot: su cubanٌa.
Gracias a que la fama internacional no opacó nunca
sus sentimientos de cubana y su amor por la libertad de su
pueblo, la causa de la liberación de Cuba, y su
anticomunismo, estuvieron
siempre presentes en todas sus actuaciones.
Cuando
hablamos durante esta entrevista (1995) de sus
presentaciones llenas de patriotismo en el Teatro Hialeah, Olga me dijo: “En esa época yo tenía ya la
puerta grande en México, y, sin embargo, venía a Miami a
esos espectáculos para ayudar a todos mis amigos cubanos
que tenían sus negocios de teatro, porque aunque yo estaba
ganando cualquier cantidad de dinero, sabía que en Miami no
había espectáculos, y que con mi presencia contribuía a
alentar a los exiliados”.
“En México cantan hasta las piedras, y, sin embargo,
allí aceptaron mi estilo y me dejaron desarrollar mi
carrera artística y ser respetada y admirada por todos;
pero cuando venía a cantar aquí, en Miami, me divertía
mucho porque también me hacía falta estar entre mis raíces
y mi gente, en ese calorcito cubano, donde llorábamos
juntos cantándole a La Habana, en un minuto donde estábamos
todos muy sensibles y heridos”, añadió.
Olga
se refirió también a las críticas que generó en algunos
sectores su
respaldo incondicional a la causa de la libertad de Cuba,
“cuando llegaron a decirme que dejara eso a un lado porque
yo era una artista”. Y continuó diciendo: “Chica,
vas a echar a perder tu carrera, tú no eres política, me
dijo uno; y yo le respondí: la desgracia de mi país no es
política, y no se equivoque, porque eso es patriotismo, y
la patria es una sola donde uno nació”. De ahí que
todos los cubano exiliados le concedieron a Olga Guillot el
apelativo de ¡Olga de Cuba!.
Y
con el mismo tema cubano, Olga Guillot llegó al final de
esta entrevista de 1995 diciendo: “Salí
de Cuba hace 35 años, que no es cualquier cosa, y lo único
que le pido a Dios es no perder el color en el exilio, sino
seguir manteniendo mi lucha en todos los escenarios que me
necesiten, y los que yo voy espontáneamente, como cubana,
para poder ver si algún día, Dios se apiada de nosotros y
nos permite volver a nuestra patria”.
Ante
el féretro de Olga, en la misa de cuerpo presente que se le
tributó en la Iglesia de St. Michael, de Miami, recordar estas palabras producía en
nosotros una profunda conmoción, porque Olga Guillot, no
podría ya volver con vida a su nativa Cuba, la tierra de la
que durante medio siglo fue una exiliada por excelencia y un
símbolo de la lucha de los cubanos por lograr su libertad.
Descansa en la paz de Dios, mi querida Olguita, gran artista
y amiga y, sobre todo, gran cubana.
Luis Felipe Marsáns, Miami, julio del 2010. ©
Fuera
del contacto humano
obras de Miguel Angel, para evitar agresiones
Obras
de las principales realizadas por el gran escultor
renacentista Miguel Angel
(Michelangelo Buonarroti) yacen en Florencia, Roma y
el Vaticano, sólo a distancia
de los ojos de miles de seres humanos que acuden cada
año a visitar
“el viejo mundo”, con el objeto de frenar la posible
intención destructora
de alguien que quiera aproximárseles
para agredirlas, como ocurrió con la figura excepcional de
La Piedad –que como el Moisés y el David--, alcanzan una
perfección sin
paralelo en la historia del arte universal, desde la antigüedad
hasta nuestros días.
Lea
esta pincelada que escribí en el 2009, sobre
Florencia, Pisa, Verona, Venecia, Roma y El Vaticano, con
fotos exclusivas, en la página 22 de este Web Page, yendo a
la guía "Final en C.N.P." En "Lo tradicional"
(Página 6), podrá leer acerca de una exposición que trajo
El Vaticano a Fort Lauderdale, hace algunos años. También
en esta misma página, más abajo, "El reto de la crítica
a los artistas plásticos", en exposición y concurso
del que fui jurado).
Recordando
el ayer sinfónico y cultural de Miami
Un
programa dirigido por Lorin Maazel en el “Jackie Gleason
de Miami Beach” hizo
historia por su virtuosismo interpretativo de Beethoven
Por Luis Felipe Marsáns
Lorin
Maazel, uno de los directores más importantes de todos los
tiempos, se lució hace unos cuantos años, en febrero del
2003, en el pódium de la Filarmónica
de Nueva York, que vino a abrir su gira anual alrededor
de la nación, en el Jackie
Gleason Theater of the Performing Arts, de Miami Beach,
en programa auspiciado por la "Asociación de
Conciertos de la Florida", más
conocida entonces como "la
serie de Judy Drucker".
El
programa comenzó fraccionadamente, yo creo en parte que
para darle la oportunidad al gran público que asistió, que
fuera acomodándose en los asientos, entre una pieza y otra,
ya que al
tratarse de piezas de la música incidental de Sueño de una Noche de
Verano, de Félix Mendelssohn, quedaban suficientes
eespacios entre una y la otra. Pero también hubo poca
suerte en eso, pues la Marcha Nupcial , que para mí, y creo que para
cualquier otro amante de la música es lo más
trascendente de la obra, fue suprimida.
Por otra parte, es significativo notar que
Mendelssohn comenzó a escribir esta obra
cuando tenía solamente 17 años de edad; y, cuando
se dispuso a terminarla, 17 años más tarde,
mantuvo la misma frescura del comienzo.
Vale
mencionar, antes de adentrarnos en la crítica
que escribí propiamente, que tanto el director como
la orquesta interpretaron, tocando de pie, una vibrante
versión del Himno Nacional de Estados Unidos
--a la
que el público se le sumó cantando la letra--, seguramente
para honrar la memoria
de los siete astronautas del "Transbordador
Columbia", que
perecieron unos
días antes, o, tal vez, como es usual hacerlo en tiempo de
guerra, a la sombra de los últimos acontecimiento en las
Naciones Unidas.
EL
MAESTRO LORIN MAAZEL EN EL PODIUM DE LA FILARMONICA DE N.Y.
Tras
la obertura de "Sueño
de una Noche de Verano”,
a cuyo final, el maestro se retiró del escenario,
como si fuera un intermedio,
gran parte de los asistentes comenzaron a aplaudir,
como si se tratara de una obra completa, y pienso yo que,
con la mismo intención, se escucharon aplausos después de
sus dos piezas
restantes Nocturno y
Scherzo ;
pero según continuaba la velada, comprendí que quienes hacían
eso --probablemente miembros de un público nuevo--, no sabían
que no se aplaude entre un movimiento y otro, porque durante
la ejecución de las sinfonía, persistió el error.
Realmente,
tanto las piezas de Mendelssohn, en su gran música
incidental shakespeareana, como en la sinfonía llamada
"Praga" (No. 38), de Mozart, el ensamble sonó muy
bien, pero sin mucha diferencia a como podría hacerlo
cualquier orquesta regular, incluyendo, si se quiere, a la
entonces Florida
Philharmonic, ya
que el número de músicos empleados por Mozart, y la suave
dinámica de Mendelssohn, no creaban una gran diferencia.
Sin
embargo, después del intermedio, todo cambió, en
la"Quinta Sinfónica de Beethoven", donde Maazel
hizo sonar con gran volumen y brillantez una composición
escrita para orquesta gigante, como es la
"Filarmónica de Nueva York”, que le añade a
sus dimensiones, la precisión de llevar tocando más de150 años, siempre con
músicos superdotados y bien escogidos; y la contribución
de directores virtuosos, como
fueron Bruno Walter, Leonard Bernstein, Zubin Mehta
y, el mismo Maazel, por mencionar algunos de ellos.
Al
trabajo de Maazel en el pódium hay que agregarle el
hecho de que él lo realiza con extraordinaria espontaneidad,
control de la dinámica y los tiempos, fineza en el estilo y
una marcada emoción en cada una de sus partes; además,
dirigiendo de memoria partituras
que son extremadamente largas y complicadas en la disección
de su arquitectura musical. Por todo ello, la interpretación
de esta Quinta Sinfonïa de Beethoven
tuvo un carácter excepcional
en cada una de las secciones
--con especial énfasis en la madera--, y en la ínter
relación de
todos los miembros de la orquesta.
Cuando
Maazel llegó a
los últimos compases que cerraron esta gran sinfonía
del hombre que hizo
pasar la escuela puramente clásica hacia el
romanticismo, como un eslabón unificador en la historia de
la música, el público asistente le ofreció una
estruendosa ovación,
que parece haberlo emocionado tanto como para que él dijera,
humildemente: "Bueno, ya que he visto que les gustó
nuestro Beethoven, vamos a tocarles la
Obertura de Egmont”.
En
ese momento, las filarmónica crujió nuevamente, primero en
la exposición de los acordes del destino, en los registros
bajos de las cuerdas; y luego en su desarrollo orquestal del
Andante con
moto, antes
de llegar a un final glorioso
Allegro-Presto, que
bajo la batuta de Maazel, colmó la ejecución llenando las
mayores expectativas, que pusieron en alto nuevamente la
sensacional calidad de la
Philharmonic
Orchestra of New York,
tanto como de su
director , Lorin Maazel.
Y
para terminar –aunque se trate de otro
tema— me gusta
recordar (aunque sin entrar en detalles), que
Mazeel ha sido para mí uno de los directores más
virtuosos en toda la historia (también como violinista
impecable de los conciertos de Año Nuevo de Viena, emulando
al mismo Strauss); y que, particularmente,
se creció también a lo máximo, en otro concierto
que dirigió “explosivamente” al frente de la
“Orquesta Sinfónica Nacional de Francia”, tocando
Cuadros de una
exposición, de Mousorsky-Ravel, en los predios del
mismo Jacquie Gleason
Theater, de Miami Beach, centro que era entonces
de la cultura musical en esa
región, antes del populismo que luego alcanzó
“South Beach”, como Meca de la juventud estadounidense y
de otras latitudes.
Brillantes,
la
pianista
y Tilson Thomas, en concierto de la "New
World
Symphony"
Por
Luis Felipe Marsáns
En la inauguración de su temporada de conciertos correspondiente al
bienio del 2004-2005i, el sábado, día nueve de octubre la “New World Symphony”
logró ensamblar un excelente programa, en su hogar propio
del Lincoln Theatre,
de Miami Beach, con la singular ejecución
de obras pertenecientes al repertorio ruso, que no sólo
estuvieron bajo la magistral batuta de Michael Tilson
Thomas, sino que, además (temporalmente, conforme a uno de
los programas educacionales de la orquesta), del joven
director invitado Benjamín Shwartz –graduado del
Instituto de Música de
Curtis, en Filadelfia;
y Director Asistente de la Sinfónica de Deleware--, quien condujo la obertura de Russlan y
Ludmilla, de Glinka.
Tilson Thomas, quien siempre sobresale por su fina personalidad,
sentido didáctico y una absoluta erudición en las
explicaciones sobre lo que va a tocar, constituyó de por sí
un capítulo extraordinario
de la velada, dirigiendo
la Sinfonía Númro 9 de Dmitri Shostakovich, en la
que transmitió a los músicos (35 de ellos, sustituidos esa
temporada, de acuerdo al carácter académico de la orquesta),
el espíritu inquieto de semejante partitura, pero más
aún el expresionismo orquestal que caracterizó a
Shostakovich, como uno de los compositores más virtuosos
del siglo pasado.
EL
MAESTRO MICHAEL TILSON THOMAS CONDUCIENDO LA "NEW WORLD
SYMPHONY"
Compuesta en cinco movimientos, la sección de metales logró momentos
de estupenda grandiosidad, con un aire
marcadamente marcial y, como la enunciación de los
metales en el
primer tiempo, que
luego recoge la orquesta en sus diferentes secciones,
durante la extensiva temática de la obra. Pero en una
composición así, hay muchas otras cosas que resaltar, como
el trabajo preciso y convincente de la madera en el Presto
y en el Largo, así como el emocionante aporte de los
instrumentos de percusión, particularmente del bombo.
Pero tal vez el momento más sorprendente de la noche haya llegado en la ejecución del Concierto No. 1
de Pedro Tchaikovsky, concedido en su parte solista a Daria
Rabotkina (muy joven entonces), quien se desenvolvió a lo
largo de la obra con un dominio sensacional de los tiempos y
la dinámica, manifiestos a lo largo de semejante partitura
con una soltura que a veces escasea hasta en el
aporte de los más grandes
maestros del
instrumento.
Para mí, particularmente, el primer movimiento de la obra fue el mayor
logro de la pianista, que deslizó sus manos sobre el
teclado con resuelta soltura, precisión y limpieza, además
de impregnarle una emotividad artística que revelaba su
singular sensibilidad artística,
acoplándose bien al maestro en los pasajes
concertantes; en igual brillantez que la de su interpretación
propia de las cadenazas.
De otro lado, el Alegro non tropo y el molto maestoso del
segundo tiempo fueron momentos de la ejecución por la
Rabotkina de gran inspiración y manejo de la técnica
pianística, que en ese instante de la obra,
requieren el empleo de una rápida digitación, dispuestas
para ambas manos, en igual exigencia.
Gracioso con creces, el Andantino del tercer tiempo –-que
arranca con un golpe de tímpano y una fuerte frase en las
cuerdas--, fue otra oportunidad de lucirse de la ejecutante,
quien tras notársele una brevísima incertidumbre,
que superó en el acto, llegó
al Alegro con foco del final con la misma
seguridad de los
tiempos anteriores, emocionante
en los crescendos, en elevada comunión con la
orquesta y su director, que dio lugar a un cierre de grandes
y gloriosas sonoridades, que levantó al público de sus
asientos.
Daria Rabotkina, nacida en Kazan, sorprende también por cómo es capaz
de juguetear con el teclado siendo una intérprete tan joven
en el momento; pero eso podría tener su explicación en el
hecho de que nació en el seno de una familia de músicos,
que enseguida la orientaron hacia esta maravillosa carrera;
por lo que, a la edad de cinco años, ella estaba ya
ofreciendo su
primer concierto en público. Daria ha sido ganadora de
competencias importantes de piano en diversos países de Europa Oriental; además de haberse
presenado en festivales de Finlandia, Moscú, Francia,
Alemania y Estados Unidos.
Pero una noche dedicada a
la música de Rusia, Michael Tilson Thomas no quiso
terminarla con la aparición
de Daria. Como encoré, el maestro dirigió
su orquesta en la
resonante y casi acrobática Danza de los
Marinos Rusos, de Gliere, en una ocasión que, de
por sí, era trascendental, especialmente por el hecho de
que allí habría la
décimo séptima temporada en existencia de la orquesta, que
representaba la misma cantidad de nuevas orquestas en una
misma, debido a los cambios anuales que siempre se producían
en ella, como dije anteriormente, a causa de su carácter
académico.
Más aún, manteniendo
desde el principio, la calidad sin par de un ensamble
formado por graduados de las mejores universidades y
conservatorios de Estadios Unidos, que vienen a Miami a
estudiar repertorio, y salir luego a incorporarse en otras
orquestas proesionales, con un sentido permanente.
Funciones
de Cecilia Valdés han confirmado
la contribución cultural hispana de
“Grateli”
Por Luis Felipe Marsáns
La
importancia que ha tenido la Sociedad Pro Arte Grateli en
sus años de
existencia fue destacada por sus
principales fundadoras y Directoras, Pili de la Rosa
y Marta Pérez (esta
última, ya fallecida) , en el curso de una entrevista que
les hice, en ocasión de su trigésimo segundo aniversario.
“Cuando
Miguel de Grandy me dijo que había en Miami un matrimonio (Pili
de la Rosa y Demetrio Menéndez) con los que se
podía contar para crear una asociación artística
que impulsara el arte musical cubano y español, ayudando a
la vez a formar
nuevos valores, no vacilé en cancelar una gira que estaba
haciendo por Europa, para venir a Miami a acometer esta
empresa; y después
de muchos años, veo todo lo que hemos hecho", dijo
Marta Pérez, en tal ocasión.
La
"Diva de Cuba", que gozaba entonces de perfecta
salud, también
me expresó que no le ha pesado ni un instante el hecho de
sacrificar su carrera personal para dedicarse a
la creación de
una compañïa lïrica para preservar el arte musical
autóctono cubano, "particularmente la zarzuela",
y, de ellas, Cecilia Valdés, que fue presentado un número
de veces siendo ella la figura principal; y luego otras
tantas, con artistas invitadas, como Virginia Alonso, por
citar una.
También
se ha presentado por parte de Grateli, durante este tiempo,
María la O, El Cafetal, Rosa, la China, y muchas otras
obras del repertorio; además de las principales
zarzuelas españolas, montadas
con artistas de renombre; así como muchos de ellos han
actuado independientemente, en funciones de gala, como son
los casos de Amparo
Revelles, Nati Mistral, Jorge y Alberto Belet, Alfredo
Krauss y Rocïo Jurado.
Una
de las presentaciones de Cecilia Valdés
de la Sociedad Pro Arte Grateli, fue en la que el
papel estelar estuvo a cargo de la joven soprano
Eglis Guitérrez, cuyo excepcional talento la ha
llevado a presentaciones operísticas de grandes rangos,
incluyendo la “Opera de Miami”, no sólo por su
magnïfica voz, sino por sus posibilidades artísticas.

EGLIS
GUTIERREZ DURANTE UNA ACTUACION
"Eglis
Gutiérrez va a ser siempre una gran Cecilia, por su
maravillosa voz, y las facilidades que tiene para la actuación,
en un papel que me hizo dar la vuelta al mundo, y que yo le
prometí a Gonzalo Roig, que mientras que yo tuviera vida,
ella la tendrïa también", sostuvo Marta Pérez, en la
entrevista a que hago referencia. El legado de Marta, pues,
se ha hecho realidad en la señorita Gutiérrez.
Por
su parte, Pili de la Rosa expresó que tanto ella como
Demetrio están muy complacidos de haber fundado la compañïa
Grateli (abreviatura que responde a "Gran Teatro
Lïrico") junto a Miguel De Grandy y a Marta Pérez,
"sobre todo porque hemos logrado
mantener vigente el repertorio de las zarzuelas
cubanas y españolas, además de haber
presentado a artistas
de gran envergadura; pero principalmente porque Grateli se
ha convertido en la compañía que ha descubierto y forjado
a los grandes valores de la música lírica cubana de hoy y
del mañana".
Pili
ensalzó también la labor del maestro Alfredo Munar, cuyo
talento hizo
posible que, de
un disco, surgieran las nuevas partituras que se ejecutan
hoy, ya que todo ese material quedó encautado por
el régimen comunista
de los Castro; y denotó especialmente el caso de la "Marcha
Habana", que faltaba completamente, y que sólo se pudo
reincorporar a la obra, gracias a que Gustavo Roig (hijo del
compositor Gonzalo Roig), se la tarareó al maestro Munar
por teléfono, para que él pudiera hacerle el
arreglo.
En
la grabación original de Cecilia Valdés,
data de los años de 1950 –precisamente con Marta Pérez
en el papel estelar femenino--; pero su primera presentación
en vivo fuera de Cuba, tuvo lugar en el Carnegie Hall, de
Nueva York, en 1962, también con Marta Pérez en la actuación
principal, dirigida por Alfredo Munar siguiendo sus propios
arreglos, según su propio relato, en una mini entrevista
aparte.
¡Beethoven
vive allá arriba!
Por
Luis Felipe Marsáns
La
afición por la música clásica no es algo que pueda
transmitirse fácilmente si no hay en una persona dada los
elementos propios de sensibilidad y gusto por una
manifestación de carácter culto como es ésta, y una
persistente disciplina por estudiarla, sea como intérprete
de un instrumento, o como un simple diletante. Sin embargo,
creo con certeza que una de las fuentes de acercamiento al
campo musical clásico, está en los niños, dirigiendo sus
inclinaciones desde sus primeros años, al igual que a veces
se hace con la pelota y fútbol.
Para
ello contamos hoy en día con numerosos recursos educaciones,
que pueden recrear el ambiente musical de la antiguedad,
en que el interés primaba
lo mismo en las Cortes y en la Iglesia, como entre los menos
afortunados socialmente hablando, que compensaban la falta
de recursos con la riqueza incomparable de una partitura
musical, escuchada en vivo, dada la ausencia de los discos,
mucho antes de que estos fueran inventados.
OLEO
DE BEETHOVEN DEL FALLECIDO PINTOR CUBANO ALFREDO MAS
Beethoven
vive allá arriba, en discos de DVD, con imagen y el sonido
más auténtico a que podamos aspirar, es uno de esos
instrumentos a que me refiero, capaz de proporcionarle al niño
una perspectiva eficaz de lo que fue la vida y música del
gran compositor alemán, dentro de una serie creada al
efecto --“Classical Kids, historias sinfónicas para todas
las edades”--, que inclina al muchacho a interesarse por este arte, abriéndole su admiración por los actores del
teatro musical sinfónico de varias épocas, como Bach,
Mozart y Tchaikovsky: sus vidas, la lucha por la
subsistencia y la entrega a la creación musical.
La
serie en cuestión, que tienen como productora a Susan
Hammond, está siendo distribuida en Estados Unidos por
"Naxos of América
y sus volúmenes pueden adquirirse llamando al número
de teléfono 1-800-7578372, ó en la dirección cibernética
www.childrensgroup.com
Beethoven
vive allá arriba" (Beethoven Lives Upstairs) expone elocuentemente la tragedia personal de este gran genio
de la música, que compuso muchas de sus grandes obras oyéndolas
en su imaginación, por cuenta de estar sordo; condición
que alcanza su más alto dramatismo en la "Sinfonïa Número
Nueve (Coral)", en cuya primera audición, la orquesta
terminó antes que él (había realmente un director que
llevaba la música en un ángulo aparte de la orquesta), en
un episodio doloroso, que le hizo pensar por un momento que
el estreno estaba fallido. El DVD está editado de forma que
los diálogos pueden escogerse en tres idioma, a selección
propia: español, inglés y francés.
El reto de la crítica a los artistas plásticos
visto desde el aspecto competitivo
Por Luis Felipe Marsáns
Siempre
he creído en el valor de las competencias artísticas --particularmente
en música--como medio de identificar a los mejores intérpretes
mediante la capacidad de cada quien para expresar sus facultades propias, y exponer su sensibilidad, creatividad y
fuerza expresiva para transmitir un mensaje,
pictórico o escultórico,
figurativo o abstracto. Sin embargo, la competencia
puede ser un arma de doble filo tanto para los artistas como
para el jurado por igual.
O
sea que ¿cómo habríamos de poder medir con justeza en un
mismo concurso a un número de ejecutantes si ellos se
presentan tocando, pintando o esculpiendo piezas de
diferentes géneros, escuelas o épocas;
o, incluso --en el campo de la música--, saliéndose
de lo que es puramente lo instrumental para adentrarse en el
campo de la ópera, entonando arias escritas para tal o cual
tesitura?
A
lo largo de mis años de asociación profesional con el
arte, he tenido la oportunidad de ser jurado, en muchas
ocasiones, en competencias de
canto, piano, composición,
obras con orquesta, pintura, y --no se sorprenda--, belleza
femenina, en lo que se ha dado a llamar, a través de la
historia, "Miss" o Señorita
tal o cual; y sobre esa experiencia, no pocas veces
he quedado insatisfecho con la vaga percepción
del público sobre
este trabajo, al darse a conocer el resultado final.
Pero
cuando llegamos al terreno de la pintura propiamente, la
cosa se pone todavía más complicadal. Un día del mes de
julio de 1999 (todavía en el Siglo XX), tuve una
experiencia de este tipo
--junto al legendario escultor cubano Tony López, y
al pintor Gilberto Marino--, como
miembro del Jurado Calificador del "II
Salón de Julio" de la Fundación de Arte y
Cultura Ecuatoriana de Miami, presidida entonces por el señor
Patricio Ordoñes, que tuvo efecto en el edificio de
"Ecuatoriana
de Aviación" (Calle de Flagler y la Avenida 40,
de Miami), en su
condición de auspiciadora de este acontecimiento,
junto al Pacific
National Bank.
De
nuevo aquí se planteó la disyuntiva de cuál, o cuales
cuadros debían ser los premiados entre una
numerosa muestra que, en general, apelaba al buen
gusto y demostraba la creatividad de los participantes, pero
que no siempre lograba el consenso general de los miembros
del jurado, debido a su carácter heterogéneo.
El
artista contemporáneo siente el deseo de hacer algo nuevo,
pero esa inquietud, no siempre lo conduce a crear una obra
convincente; y en este II Salón,
hasta se dio el caso de que uno de los expositores
--Leonardo Hidalgo--, exhibía, fuera de la competencia, el
rostro de una bella mujer, en tamaño monumental, que a mi
manera de ver, hubiera estado más competitiva que la obra
incluida por él en el concurso, y que, independientemente
de lo que pudieran pensar mis colegas, para mi, hubiera
merecido un premio.
Integrado
el Jurado por
el presidente Ordoñes;
la secretaria Elena
Nicola; y su
fundadora y Vicepresidenta, Elba Bozano, los premios fueron
adjudicados a tres artistas: "La Obra C", de
Antonio de la Torre, que representaba la imagen de un
campesino curtido por el trabajo, que expresa su fe
sosteniendo sobre su pecho un crucifijo; "Internal",
de Patricio Bermeo, de
explosivo carácter colorista en su abstracción; y "Mujer
Preñada", representado por un desnudo muy
original, que mostraba en
su vientre --integrando elementos abstractos dentro
lo figurativo--, una especie de boca y nariz de lobo,
vagamente perceptible, pero impresionante, en el tema y en
el tratamiento general de la figura humana.
Por
otra parte, cómo que los miembros del jurados éramos tres
--un pintor, un escultor y quien escribe, en mi condición
de crítico de arte--, ellos estimaron que debería ser yo
quien hablara a nombre de todos,
porque, como que soy fundamentalmente “un
periodista que manejas
mejor las palabras"; me ponían en la no
fácil misión de improvisar ante un nutrido público,
una explicación sobre el procedimiento utilizado en la
selección, que yo quiero compartirlo hoy con ustedes, mis lectores.
En
primer término, decía yo que todos los participantes podían
sentirse ganadores, porque la calidad general de la muestra
era buena, y porque en ella había creatividad y el deseo de
imprimirle a II Salón de Julio
una temática diferente o un modo personal de
ver las cosas, y de
plantear nuevos derroteros en el arte.
Expliqué
también que, el carácter heterogéneo de la exposición
había hecho difícil la selección por parte del jurado,
debido a diferentes cuestiones,
siendo lo más importante la diversidad temática y
la variedad técnica de cada uno de los cuadros: "Si nos sentáramos
a escuchar una obra musical de la época barroca o el
clasicismo, interpretada por diferentes artistas,
sería mucho más fácil el llegar a un consenso crítico
sobre algo que se escribió hace 200
ó 300 años, y que hemos escuchado, por lo menos
igual número de veces, tocadas por diferentes intérpretes",
precisé.
Igual
pasaría con la pintura de los grandes maestros del ayer,
que hemos apreciado a través de una vida entera en los
museos, y
estudiado en las escuelas. Pero cuando llegamos a la
obra moderna, en la que cada artista quiere dejar su huella
individual, y satisfacer al observador, entonces la cosa no
es nada fácil. Porque así como el escultor buscar la
perfección en todas las dimensiones de las formas, y el
pintor se deja llevar por la composición y el colorido, el
crítico va más allá en su calificación,
mediante la búsqueda
de un mensaje,
que en mi expectativa propia
debe ser lógico
y compensado dentro de una imagen, abstracta o figurativa,
en la que predomine la belleza o la emoción, como objetivos
máximos.
Creo,
sinceramente, que para medir la obra de un artista, es
preciso que se le conceda al concurso una cierta uniformidad
temática, técnica y hasta dimensional, para hacer más
comprensible y justo el trabajo de cualquier jurado del
mundo; porque, de lo contrario,
seguirá persistiendo la peligrosidad de que un
cuadro premiado no responda en realidad a la trayectoria y
calidad del creador (o viceversa), que ha puesto su obra,
sin saberlo, en
contraposición a factores como son la belleza del desnudo y
el recogimiento espiritual de lo religioso, que siempre
encontrarán, de entrada, la simpatía de quienes tienen que
decidir sobre ellos.
De cualquier manera, e
independientemente de lo anteriormente expresado, el "II
Salón de Julio" de la Sociedad Cultural
Ecuatoriana",
fue una contribución muy importante a las
artes plásticas del Miami de entonces, por parte de una
colonia que, todavía
pequeña en
comparación a otras, se
preocupaba ya por impulsar
el desarrollo artístico,
mediante el estímulo que constituye
una competencia
así.
La
voz de Celia Cruz seguirá vigente más allá de su muerte
Desde
que era muy joven, admiré el arte de Celia Cruz, en mi
nativa Cuba. Sus boleros, sones, guarachas
y piezas bailables de carácter afrocubano, le dieron
a la carrera de esta artista una singularidad y un valor
extraordinario, que nunca pudo igualar nadie.
Su repertorio era siempre tan rico y
bien interpretado, que poco a poco fue alcanzando una
estatura universal, como lo prueban los videos de sus
conciertos por doquier. Sin embargo, nunca dejó de sentir
su cubanía en lo más profundo de su corazón, y su
presencia al lado de la causa del anticomunismo, jamás
flaqueó.
Hubo
también en ella una condición humana que no podría
medirse, cooperando con la "Liga contra el cáncer",
de Miami, en
sus telemaratones anuales junto a Lourdes Aguila, al lado de la cual
estuvo siempre buscando los recursos para que aquellos menos
afortunados, tuvieran las
posibilidades de curarse. Irónicamente, una y otra
perecieron a causa del mismo mal.

CELIA
CRUZ, EN UNA FOTO DE ARCHIVO, EN SUS ULTIMOS AÑOS
Hoy
se recuerda sus excepcionales dotes para la música, con un
genio nato, que la hacía crear, junto al conjunto musical
que la acompañara, obras de primera magnitud, ante públicos
diversos, incluyendo el más culto que asistía a los
"Conciertos Pops" de la ya inexistente
Florida Philharmonic.
Fue
en uno de esos programas --auspiciado por la casa Bacardí--,
donde lo clásico
se mezcló con lo popular ante la presencia de Celia Cruz
como artista invitada. Allí, en el "Performing Arts de
Miami Beach" (Jacquie Gleason Theatre), ella se agigantó ante la
vehemente reacción del público asistente, que la
premió con
aplausos atronadores, en una ovación de pie, que
conmovía a unos y a otros.
Unos
días antes de ese concieerto,
Celia me dijo, en
una entrevista, que se sentía feliz de haber llevado por
tantos años la alegría de su música al público cubano y
al latinoamericano de todos los rincones; pero que el hecho
de presentarse en concierto con una orquesta filarmónica,
venía a colmar aún más sus satisfacciones y honores,
aúmentando el éxito de su carrera
Hoy
quiero recordar esas palabras, para que ellas queden también
cifradas en la historia de esta artista sin par, que en esa
aparición única, elevó
su género al más alto de los rangos. Celia Cruz, pues,
vivirá siempre en nuestros recuerdos y en nuestros
corazones.
Uno
de los mejores momentos del maestro uruguayo José
Serebrier, al revivir el poema sinfónico
"Fatum" , de
Pedro Ilich Tchaikovsky
El poema sinfónico "Fatum", que es una de las
obras orquestales más dramáticas de Pedro Tchaikovsky,
escrito en 1868, pero olvidado en el repertorio de los
conciertos sinfónicos y grabaciones
en discos de las últimas décadas; fue revivido por
el director uruguayo José Serebrier, en una realización de
la compañía BIS, de Suecia, en la que también aparece la
"Elegía" --obra
que data del 1884--, y que no es muy escuchada tampoco. Su
ejecución, por atinada, constituyó uno de los mejores
momentos de su vasta carrera de director.
En
el mismo volumen, donde Serebrier conduce la
"Orquesta Sinfónica de
Banberg", Alemania, aparecen la
"Marcha eslava" , y el famoso "Andante
cantabile", en arreglo
del mismo director; así como el
"Capricho italiano"
y la "Obertura 1812", compuesta en 1880
para conmemorar la derrota
de Napoleón. Esta obra, de profundo arraigo entre
los amantes de la música clásica,
es tradicionalmente ejecutada en los conciertos
conmemorativos de la Independencia de Estados Unidos, cada día
4 de julio, en los jardines del Capitolio Nacional,
de Washington. DC., con la participación de cañones
de Armada americana.
.
JOSE SEREBRIER
En
los últimos años, Serebrier
también ha estado grabando, en sesiones con la
"Orquesta Sinfónica de Barcelona" y la
"Nacional de Cataluña" un disco que incluye obras
de Astor Piazzolla, Gerardo Matos
Rodríguez, Igor
Stravinsky, Samuel Barber, y de Erik Satie, que es más que
apropiado, con miras a las composiciones del Siglo XXI. Y
Entre otras composiciones, un set de discos editado no hace
mucho por Naxos of America, agrupa las piezas propias de él,
en su faceta de compositor.
En
lo que respecta al repertorio de Tchaikovsky, Serebrier ha
dicho que está considerando la inclusión de la Sinfonía
Manfredo, compuesta por aquél inspirándose en el
poema de Lord Byron, que es una de las partituras más
importantes de su repertorio, dejada a un lado por mucho
tiempo por directores de conciertos, tal vez porque, aparte
de ser difícil de interpretar y larga, requiere la
presencia en escena de un órgano.
Obras
de Georges Bizet, como las suites de "La
arlesiana" y de "Carmen"
--esta última llevada al rango de sinfonía por Serebrier,
siguiendo la partitura original de la ópera--, fueron
grabadas ya por el director uruguayo con las orquestas
catalanas que mencioné anteriormente.
Indice
Entre las
decenas de temas que se contemplan en las páginas de este
sitio cibernético, incluyendo fotos exclusivas, están
las “Críticas”, propiamente, de programas sinfónicos,
operísticos y de ballet presentados en diferentes épocas
de Miami, a partir de 1975; como, por citar un ejemplo,
“Lo que significó el Marine Stadium”, en los conciertos
Pops y del “4 de Julio”; la música de Ernesto Lecuona,
el cuento literario
“El diálogo de los espectros”, escrito por
el mismo Marsáns; un original reportaje sobre un
viaje turístico a Italia, desde Milán hasta Roma y El
Vaticano, pasando por Pisa, Verona, Venecia, Florencia y
otros sitios del país, en la página 22 (marcada por error
técnico con la banda dorada que dice FIinal en CNP);
"la obra y trayectoria artística del gran escultor
cubano, Tony López", “Blanquita Amaro (la
vedette cubana y artista del cine hispano) en una entrevista
hecha en Cuba hace más de 50 años”; “Producciones de
discos sonoros y de DVDs, de videos de música clásica,
óperas y ballets de diversas compañías y grandes
orquestas”,
incluyendo los de la nueva tenología de Alta Definición
(Blu-ray- HD); El
grandioso homenaje al Bicentenario de Mozart, en un
concierto en Miami con su Misa de Réquiem (véase Críticas);
“Una entrevista con el gran director y compositor
sinfónico (autor de la música de "West Side
Story"), Leonard Bernstein”, realizada en Miami poco
antes de su muerte; entrevistas y crónicas de conciertos
con Plácido Domingo, Luciano Pavarotty y José Carreras
("Los Tres Tenores"), en sus actuaciones de Miami,
juntos e individualmente; así como las de otros grandes artístas
de la música clásica y lírica; y dos Reviews de “La
Orquesta Sinfónica de Seattle” tocando en su propio
teatro "Benaroya Hall". En otro ángulo, una
conferencia sobre el caso de "Cuba en la prensa
internacional", dictada por Luis Felipe Marsáns,
como Decano del CNP (e) en la “Universidad Autónoma del
Caribe”, de Barranquilla, Colombia;
y sus discursos anuales en la celebración del Día del
Periodista, en Miami, como Decano durante 10 años
(1997-2007), que pueden encontrarse reproducidos
todos en distintas secciones de esta Página Web; tanto
como, especialmente, aparece en la página 20
--"La verdadera historia del Colegio de Periodistas de
Cuba en el Exilio" con la guía, (Periodismo y el
CNP)--, y en la 23, guíándose por (Brahms en CD), MI
PAGINA, con un resumen gráfico de la historia del Colegio
y, particulamente, de sus diez años de gobierno, en
recopilación propia y montaje tipográfico del propio Marsáns.
También, entrevistas con los compositores y directores,
Aurelio de La Vega,Julián Orbón y Eduardo Mata; la
“Historia del Orange Bowl” (ya inexistente, derribado
para fabricar en el terreno donde estaba, un Stadium para
Los Marlins); con relación a los exiliados cubanos y
el éxodo del Mariel, de 1980; incluyendo una visita del
fallecido Presidente John F. Kennedy; y “La Navidad en el
Mundo”. Lea también muchos documentos sobre
la trayectoria de Marsáns como Decano durante 10 años
continuos del Colegio de Periodistas de Cuba en el Exilio,
en que realizó una labor encomiable a favor de la libertad
de Cuba, incluyendo la fabricación de un panteón para los
miembros del CNP (e); y otros temas relacionados, además de
la política internacional y su militancia anticomunista, y
sus trabajos relacionados con las artes, la música y la
cultura en general, que fue su especialización,
independientemente de la práctica del periodismo en
general, durante 30 años de ejercicio profesional en Diario
Las Américas, de Miami, y otros muchos en periódicos y
estaciones de radio y T.V. de Cuba y el exilio,
en Miami, hasta
que se jubiló, en el 2006; motivo por el cual esta Página
Cibernética recibe el nombre de "Arte, Música y
Cultura", como se titulaba su columna en el citado
Diario, aunque su acceso aquí se logra por la dirección
www. luisfelipemarsans.com.
Para convertirse en patrocinador de esta página cibernética "Arte,
Música y Cultura, y Otros Temas", por
una razonable cuota anual y un comercial como el que aparece
abajo; se puede
llamar a los teléfonos (305) 642-01-27; y
(305) 310-0l85; o escribir a las direcciones de correo
electrónico (e-mail) marsanslf@bellsouth.net
y
marsanslf@aol.com
Datos
biográficos de
Luis Felipe Marsáns
Luis Felipe Marsáns, Periodista Profesional egresado de la
“Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez
Sterling”, de La Habana Cuba”, ha sido Decano del
"Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el
Exilio", con sede en Miami, Florida, desde el año de
1997, en que fue electo por primera vez, y reelecto
posteriormente en cuatro ocasiones, para fungir hasta
el 2007. Al dejar su cargo en una elección donde no quiso
postularse más, por voluntad propia, Marsáns recibió del
nuevo Decano --electo en junio del 2007--, Vicente P. Rodríguez,
una placa que lo acredita como Decano Advitam, cargo honorífico
permanente, dentro de la Junta de Gobierno del Colegio.
Anteriormente ocupó los cargos de Diputado, Vicesecretario,
Secretario y Vice-Decano, durante un lapso de más de 20 años
como miembro de la Junta de Gobierno de esa institución,
que agrupa a los periodistas cubanos que dejaron la Isla,
tras la revolución comunista de 1959, que segó la libertad
de expresion, particularmente en la prensa.
En Estados Unidos ha sido miembro también de la
"Asociación de Críticos de Música Clásica de
Norteamérica", con sede en Westfield, New Jersey, en
su condición de tal, lo que lo ha situado en tres ocasiones
como miembro del Tribunal Calificador de la
"Competencia Invitacional de Piano Miami-OEA",
celebrada indistintamente en la "Universidad de
Miami" y el "Centro Comunitario Manuel Artime”,
de la misma ciudad.

"Diploma
de Honor" concedido a Luis Felipe Marsáns por el
Consejo Interamericano de Música de la Organización de
Estados Americanos, OEA, en Washington D.C., en ceremonia
celebrada en 1982, y presidida por Alejandro Orfila, su
Secretario General, entonces.
En otras actividades similares, fue miembro del jurado de
varios Festivales de la O.T.I. en Miami; presidente de las
competencias literarias para el premio José Martí, del
Colegio de Periodistas; y Presidente en numerosas ocasiones
del Tribunal de Artes Plásticas
de la Feria de los Municipios de Cuba en el Exilio,
que adjudicaba los premios a artistas exiliados (pintores y
escultores) que sometían sus obras originales.
Todo ello,
avalado por sus estudios de música con profesores privados,
entre los que estuvo la eminente profesora y violinista
Emilita Estivill; y de pintura y escultura en la “Escuela
Anexa de San Alejandro”, en La Habana; y la Academia
Villate, de Artes Plásticas, en la Víbora, Cuba.
En la
"Escuela Profesional de Periodismo “Manuel Márquez
Sterling", Marsáns cursó cuatro años de estudios en
la carrera de “Periodista Profesional”, que comprendía
las asignaturas de Redacción y Reportaje (cuatro
cursos en cada una), Historia del Arte, Español, Literatura
Universal e Hispanoamericana; Tipografía y Estética,
"Historia antigua, media y contemporánea",
Geografía Universal, Teoría General del Estado, Economía,
y Radioperiodismo. (1957 -1962).
Periodista especializado en reportajes y entrevistas, Luis
Felipe Marsáns ha sido Jefe de Redacción de la revista
mensual "Crítica", en La Habana, Cuba, 1957-61; y
Subdirector y editorialista de la revista mensual "Índice",
de la misma capital cubana (1957-59). Además, entrevistador
político, y de artes y drama, y crítico de arte y música
clasíca. Redactor de los noticieros de radio y televisión
de C. M. Q., y de Radio Reloj, en La Habana, Cuba.
(1960-62); y, en la RHC Cadena Azul, de Miami (1982).
En “Diario Las Américas”, de Miami, Marsáns trabajó
durante 30 años (1975-2005), como redactor, reportero,
editor y columnista , así como crítico de arte y de música
clásica, en la sección "Arte, Música y
Cultura". También fue redactor de temas generales, con
especial dedicación a la entrevista. Participó en
importantes conferencias de prensa con figuras de la política
nacional, estatal y local, incluyendo a presidentes de
Estados Unidos y otras naciones;
y fue redactor y reportero especializado del éxodo
cubano del Mariel, en 1980, que cubrió íntegramente, desde
sus inicios en Cayo Hueso, hasta sus
entrevistas y reportajes en campamentos de Fort
Walton Beach y áreas aledañas al centro de Miami,
incluyendo el Centro de Krome, el entonces Orange Bowl
Stadium (convertido por un tiempo en lugar de refugio), y el
campamento improvisado bajo el Puente de la I-95, que sirvió
igualmente de albergue para los refugiados cubanos que
llegaron por la vía marítima, a un monto de más de 120
mil.
Entre los años
de 1994-95, Marsáns fue "Escritor Principal" de
la revista médica "Salud y Vigor", editada por el
entonces "Cedars Medical Center", de Miami, para
lectores hispanos, y distribuida en varios países
latinoamericanos, en la que se divulgaba las facilidades y
servicios especializados del centro de salud en cuestión,
con especial énfasis en las entrevistas con galenos
especialistas en diferentes ramas de la medicina.
Asimismo, fue redactor y reportero del diario “Miami
Extra”, y de varias revistas del bloque de "Vanidades
Continental", incluyendo "Almanaque Mundial"
(en español); y "Coordinador de Prensa" de la
Oficina de Asuntos Culturales, de la Ciudad de Miami; tanto
como fue entrevistador de televisión en programas como
"Cultura Cubana", que se transmitía en vivo a
mediados de la década de 1970, por el Canal 23, bajo la
dirección de la doctora Ofelia Tabares; y, más tarde, formó
parte por corto tiempo del equipo de entrevistadores que
moderaba Rafael Díaz Balart, en el programa de television
“Sin Censuras”, los domingos, en un canal local, que ya
no existe.
Fue también Editor del boletín mensual bilingüe
"Municipal Newsletter", de la Ciudad de Miami,
para la divulgación de las actividades de los departamentos
municipales de la ciudad (1976-1980); y
Editor Asociado de “Orígenes”, revista mensual
publicada por Mario Zayas Bazán, en Miami durante la misma
época; así como Jefe de Redacción de "El
Panamericano" (1968), periódico semanal editado en
español, en Nuevo Orleans. Trabajó
temporalmente como miembro del Buró de Prensa
Hispana de la Associate Press, en la ciudad de Miami, entre
los años de1980 y 1981.

El embajador Alejandro Orfila
felicita a Luis Felipe Marsáns tras la entrega del
"Diploma de Honor", cuyo facsimile aparece más
arriba en este documento.
Entre las
diversas distinciones que Marsáns ha recibido están la
Orden Martiana de Mérito Ciudadano, del "Liceo
Cubano", de Miami, en l976; una Mención de Honor de la
organización "Rotarios
Cubanos Exiliados", en Miami (1978), por un artículo
presentado al "Concurso Periodístico Sergio Carbó",
y que le fue entregada por su entonces Presidente, Luis
Casero Guillén. Obtuvo igualmente la
Medalla de Oro y Diploma del "Premio Nacional de
Periodismo", otorgado por el mismo "Colegio
Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio” (1988); y un
diploma de la "Universidad de Miami", entregado
por su entonces presidente, Robert King Stanford, en
reconocimiento a su trabajo dentro del equipo organizador
del Festival "Reencuentro Cubano 1976".
Muy especialmente, se destaca Marsáns por haber recibido un
"Diploma de Honor" de la Organización de Estados
Americanos (OEA), en Washington D.C., en abril de 1982, por
la labor desplegada como Crítico de Música Clásica, y la
divulgación de los autores y compositores
hispanoamericanos, que le fue entregado por Alejandro
Orfila, Secretario General entonces de ese organismo.
Asimismo, en 1998, Marsáns recibe un Diploma de Mérito de
la Unesco, mediante el delegado de esa institución en
Puerto Rico, por su dedicación a la crítica músical, la
ópera y la zarzuela.
Al hacerle la hacerle la entrega del DIPLOMA
DE HONOR,
Alejandro Orfila dijo, en el curso de la ceremonia: "Luis
Felipe Marsáns viene realizando por muchos años una
notable acción de difusión, mediante artículos que han
contribuido al conocimiento y divulgación de la labor de
innumerables artistas de las Américas; en particular, de músicos,
intérpretes y compositores de nuestros países.
Así
como el ejecutante realiza una obra fundamental al convertir
la creación artística en realidad sonora, el crítico
contribuye no sólo a la comprensión de la creación, sino
también a su mayor gozo, al ofrecer elementos que permiten
identificar los valores perdurables que existen en toda obra
artística.
Por
lo tanto, al entregar esta distinción, estamos honrando la
honestidad intelectual y la seriedad profesional de un crítico,
quien ha sabido a través del tiempo, facilitar la difusión
de la belleza, la comprensión de la realidar musical de
nuestro tiempo y posibilitar la toma de conciencia de los
valores contemporáneos del quehacer artístico, donde
creadores, ejecutantes, investigadores, educadores y críticos
constituyen un grupo humano que permite dar identidad a los
pueblos y las épocas. (Alejandro Orfila, Secretario General
de la Organización de Estados Americanos O.E.A.- Abril,
1982).
 
En abril de 1998, Luis Felipe Marsáns recibió un Diploma
de la “Universidad Autónoma del Caribe”, en
Barranquilla, Colombia, por haber participado en su
“Seminario Internacional de Periodismo-Imagen de los Países
en la Noticia", en el que él dictó la conferencia
"Cuba en la Prensa Internacional". El evento fue
patrocinado, además de por la citada Alma Mater, por la
Fundación Konrad Adenauer por la Democracia, y por la
Organización de Asociaciones de Periodistas Iberoamericanos
(OAPI).
Tras ser reelecto como Decano del C.N.P (e) para el segundo
período (1999) –entre los cinco que
desempeñó--, Marsáns fue premiado con una placa de
la Junta de Gobierno de esa organización periodística por
toda su labor hasta ese momento, que incluyó la fabricación
del Panteón del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en
el Exilio, en Miami, con capacidad para 18 fallecidos y una
lápida monumental en la que, además de la enseña
cristiana y el emblema de la institución, reza el
pensamiento martiano, "No hay monarca como un
periodista honrado". Ese mismo año, Marsáns organiza
una cuestación entre los miembros de la Junta, que hace
posible que el emblema del Colegio (C.N.P.)
aparezca, en forma de vitral, en el nuevo templo de
la iglesia parroquial de San Juan Bosco, conducida por el
sacerdote-párroco, Reverendo
Emilio Vallina.
En años recientes, Marsáns ha sido objeto de la entrega de
placas que reconocen su labor en el campo de las artes
visuales, como informador y crítico. Una, de la
"Fundación Ecuatoriana de Arte y Cultura" (1999),
y la otra, de la "Power International Art
Gallery", de Coral Gables.
Pero además, ha recibido proclamaciones por su labor
comunitaria y ejecutiva al frente del Colegio de
Periodistas, de los alcaldes, Raúl Martínez, de Hialeah;
Joe Carollo, de Miami y Alex Penelas, del Condado Miami
Dade; y de los Comisionados Willy Gort, y Jimmy Morales, de
Miami.
Más aún, Marsáns fue honrado en el año 2003 por el pleno
de la Comisión Municipal de Miami, a propuesta de su
entonces Chairman --Comisionado y también periodista
de largo historial, Tomás Regalado--, con un prestigioso
diploma de "Commendation" en la
"Semana de la Hispanidad", por su labor
representativa, no sólo como Decano del Colegio Nacional de
Periodistas de Cuba en el Exilio, sino, particularmente,
como Crítico de Música Clásica y periodista de larga
ejecutoria. El documento en cuestión venía firmado por el
alcalde Manuel A.
Díaz, el Presidente de la Comisión, Thomas
Regalado, y los Comisionados, Johnny Winston, Angel González,
Joe Sánchez y Arthur E. Teele Jr., ya fallecido
Actualmente, Marsáns es Editor y escritor de este sitio de
Internet (Arte, Música y Cultura, y Otros Temas), que
consta de 34 páginas, a las que se tiene acceso por la
dirección cibernética www.luisfelipemarsans.com
Aquí puede encontrar secciones
dedicadas a la crítica, la opera, el ballet y las
grabaciones en discos compactos y de DVD con música clásica
y operística; además de otros temas de interés general y
noticioso. También aparecen sus discursos y conferencias
como Decano del Colegio del Periodistas,
tras haber dirigido “Papel Periódico”, el boletín
oficial del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el
Exilio; que fue sustituído temporalmente por la Página Web
de la misma entidad, una de las más serias, constructivas,
profesionales y de información política nacional e
internacional entre todas las existentes.
Luis Felipe Marsáns nació en La Habana, Cuba, de madre
cubana y padre barcelonés --motivo por el cual fue
condecorado (por el Capítulo miamense, dirigido por Fina
Escayola) con la Orden Internacional de la Barretina, de
Cataluña, España--; y reside junto a su esposa, Concepción
Juan de Marsáns, desde junio de 1962 en Miami-Dade County,
Florida, Estados Unidos de América, país del que es
ciudadano por naturalización, desde 1973.
(Una
versión en inglés, traducida por computadora, aparece en
la página 27)

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