En el Día del Periodista Cubano Libre

Discurso del Decano del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, Luis Felipe Marsáns, en el acto de celebración del "Día del  Periodista Cubano" (Octubre 24), celebrado el 28 de octubre, del año  2006, en los salones del Renaissance Ballrooms, de Miami.


 

Estimados colegas, personalidades,y amigos; señoras y señores:

  Hace diez años ocupé esta tribuna por primera vez, en mi inauguración como Decano del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, después de una abrumadora elección, que siguió repitiéndose en años posteriores, hasta llegar a la del 2005, en la que trate de retirarme sin que mis compañeros de la Junta de Gobierno lo aceptaran.

  Hoy, en la celebración del 44 aniversario del Colegio, vengo a hablarles por última vez como Decano, porque así lo condicioné en la última elección, y así fue publicado en el “Diario Las Américas”, donde trabajé durante 30 años, hasta mi reciente retiro, a finales del 2005. 

  Esta última elección fue un deseo expreso por parte de la Junta de Gobierno, y una decisión inevitable de mi parte, que ambos debemos cumplir cuando, dentro de unos pocos meses, llegue el periodo electoral, para que se produzca un cambio total de gobierno en la junta directiva del Colegio, como corresponde al tipo de democracia que reina en este país y que deseamos para Cuba. Y aunque nuestro Reglamento 2000 no fija término para un Decano, creo que más de 10 años, es demasiado para uno y para otros.

  Francamente, nunca pasó por mi mente el haber gobernado el Colegio de Periodistas de Cuba en el Exilio por tanto tiempo, y el hecho de haberlo hecho --por petición reiterada de los miembros de la Junta de Gobierno--, me llena de orgullo y satisfacción.

  Durante esos años, he tenido la oportunidad de trabajar por la clase periodística al más alto nivel posible, y de hacer que se construyera un panteón de 18 bóvedas para los periodistas que fallecían sin recursos económicos para que sus familiares pudieran darle cristiana sepultura; y, como si esta gestión humanitaria fuera poco, tuve la oportunidad de exponer la realidad de Cuba en una convención periodística que tuvo lugar en la Universidad del Caribe, de Barranquilla, Colombia, al igual que habían hecho en otros países los Decanos que me antecedieron. ¡Y de sorprenderme sobre lo poco que se sabía sobre la realidad cubana en el exterior!.

  Creo que esta labor, incluyendo la difusión de las actividades del Colegio por el Internet, en la Pagina Web www.cnpexilio.org, debe ser continuada hasta la caída del régimen comunista de La Habana, por quien venga a ocupar mi cargo tras las próximas elecciones, secundado por los integrantes de su Mesa Ejecutiva y su cuerpo legislativo, que son los Diputados.

  Me he sentido honrado y feliz con este trabajo que ocupó gran parte de mi vida durante estos 10 años, y agradecido a aquellos colaboradores de la Junta de Gobierno, que en la época de la construcción del panteón, me acompañaban casi a diario a cada uno de los cementerios que existen en este pueblo, buscando el que mejor precio nos diera para hacer posible la obra sujeta al dinero exacto que teníamos para ello, que, además deja en su piedra monumental el testimonio de nuestra estancia aquí.

  He tenido también la satisfacción y el honor de premiar la labor periodística de muchos colegas, de la época de la Republica y del Exilio, y de compartir cada año esta celebración del Día del Periodista, en esta misma sala del Renaissance, que la encantadora Rosa María y su equipo de trabajo, ha puesto a la disposición del Colegio dentro de nuestros parámetros económicos.

  Pero este año --mi último año--, ha tenido también sus quebrantos y tristezas, que no quiero pasar por alto: La muerte, como en ocasiones anteriores, se ha llevados a queridos miembros de la Junta, particularmente al Dr .Vicente Grau Imperatori, tan querido por todos en cada una de todas las asociaciones de exiliados a que perteneció, siguiendo en fila a otros renombrados periodistas del Colegio que fallecieron unos tras otros en el curso de la Década, en tal medida que puedo decirles que este Colegio ya es otro. Dos de ellos, Lucila García y Grau Imperatori recibirán hoy por manos de sus familiares un diploma póstumo que la Junta ha acordado otorgarles.

  Y aunque sin diplomas, porque sus periodos de gobierno están ya muy atrás en el pasado, quiero también enviarles un mensaje póstumo a quienes hicieron de esta institución de los periodistas cubanos, el bastión indiscutible e histórico que llevó la verdad de Cuba al mundo entero: mis antecesores Mario Barrera (el Decano Fundador), Carlos Romero, Fausto Lavilla, Ramiro Boza, Laurentino Rodríguez, Roberto Perez-Fernández y Alberto Armando Alejandre, al igual que el incomparable Arturo (Willy) del Pino, el Secretrio Ejecutivo que se levantaba cada mañana temprano, con más de 80 años, a abrir las oficinas del Colegio y resolver los problemas de la administración. Que en paz descansen todos.

  No quiero tampoco pasar por alto la labor fecunda a favor de la libertad de Cuba, en sus reportajes y artículos de fondo, del también Exdecano, que aún vive, Dr. Ariel Remos, a quien le extiendo mi saludo.

  Antes de que pasemos al almuerzo, entregaremos, como siempre, algunos diplomas, y luego Aleida Leal (a quien el Colegio y yo en particular le extendemos igualmente nuestro pésame por el reciente fallecimiento de su hija Alina); y Manolo Rodríguez Alemán, que harán de la nostalgia de esta despedida, una tarde de felicidad, como ellos saben.

  Gracias a nuestros patrocinadores que nos acompañan hoy aquí como siempre, individual y colectivamente como corporaciones, y a los que, quizás no estando hoy, lo han hecho durante los diez años de mi gobierno.

  El año que viene tendrán aquí a un Decano de estreno, pero me gustaría decirles que en el corazón de este que se va con la satisfacción del deber cumplido, ustedes estarán permanentemente, hasta siempre. Buenas tarde, y muchas gracias.

Luis Felipe Marsáns, DECANO