En el Día del Periodista Cubano Libre

Discurso del Decano del C.N.P. (e), Luis Felipe Marsáns, en la celebración del "Día del  Periodista Cubano en el Exilio", el 22 de octubre, 2005.


 

 Antes de comenzar, debo advertirles que, tras un cambio de impresiones con mis colegas de la Junta de Gobierno, llegué a la conclusión de que los discursos de esta fecha no son tan bien venidos por cuenta de la consunción del tiempo; de manera que he suprimido el de clausura, dejando ésta como  la única pieza oratoria del programa.

 Pero me he propuesto también ser lo más escueto posible, pues si escuchar un discurso de cualquier índole produce un poco de ansiedad, al no saber cuando éste va a terminar, escribirlo, como hago yo, y luego emitirlo, tampoco es una panacea.

  Después de todo, lo importante de esta obra del Colegio, que aún presido, está contenido en una decena de discursos de mis nueve años anteriores de gobierno,  y en una conferencia que dicté en la Universidad del Caribe, de Barranquilla, Colombia; reproducidos  todos en ediciones de “Papel Periódico”, y permanentemente expuestos en nuestra Página Web, www.cnpexilio.org, del sistema de Internet. 

  Sin embargo, hay cosas que siempre  deben revisarse públicamente al final de un año fiscal dentro de la administración del Colegio –como ocurre en todos los cuerpos de gobierno--; y otras que vale la pena anticipar para mantener la   comunicación institucional con el público, especialmente con aquéllos que, como ustedes, nos demuestran su  lealtad, al venir a reunirse siempre con nosotros en esta fecha del Día del Periodista.

  Por ejemplo, ¿cómo habríamos de pasar por alto la consolidación que han  tenido en el último año las actividades y operaciones de este Colegio de Periodistas de Cuba en el Exilio –que a mí a veces se me antoja decir, de Periodistas Cubano -Americanos?.

  Creado originalmente en 1962 para agrupar a los profesionales de la prensa que venían exiliados de Cuba por cuenta de la revolución comunista de Castro, y su censura de prensa, el Colegio no sólo cumple  sus 43 años de vida continua, sino que tiene que estar satisfecho de que, siendo una de las primeras instituciones del exilio cubano en Miami –si no la primera--, ha cumplido cabalmente su misión  --que  extiende cada vez más por Internet--, llevando el mensaje doctrinal de la libertad a todos los países del mundo, a través de las publicaciones fomentadas por periodistas exiliados, y de conferencias dictadas en países de la América, por los distintos Decanos  que me antecedieron, y hasta en Europa, como cuando Roberto Pérez-Fernández lo hizo en una Asamblea Mundial de la OAPI, celebrada en Madrid.  

 Esa labor inicial de transmitirle a los lectores de todas partes lo que ocurría en Cuba --que muchos gobiernos y pueblos foráneos se negaban a creer, sin aceptar la trascendencia que conllevaba la introducción del marxismo en la América continental usando nuestra Isla antillana como puente--, fue siendo recogida y aceptada gracias a los periodistas cubanos, agrupados bajo el Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba en el Exilio, y esparcidos muchos de ellos por el mundo, mientras que cumplían paralelamente con su  labor noticiosa y objetiva, como   corresponde a esta profesión.

  Adicionalmente,  el Colegio ha sido un faro,  guía y protección para los profesionales cubanos de la prensa que salieron al exilio, dentro de las grandes limitaciones que establece un ordenamiento jurídico en éste –nuestro país de adopción--, donde no existen normas de colegiación  para regular el ejercicio profesional, como aquellas que regulan a los abogados y a los médicos; pero más aún, teniendo que romper la barrera del idioma, que en un principio limitó al máximo sus  funciones, por haber  sido  formados en  el idioma español.

  Pero pese a todos los inconvenientes, yo  siempre recalco que hemos logrado nuestro objetivo histórico, porque si hacemos un examen de consciencia, tenemos que aceptar que no somos una organización  de activistas, destinada organizar  manifestaciones o desarrollar estrategias; sino una entidad de profesionales de la letra de molde, de intelectuales y  comunicadores, que llevamos por delante la doctrina democrática y el anticomunismo.

  Elevando esos conceptos, precisamente, hoy reconocemos a dos dignos representativos de las letras, en atención a sus fecundas trayectorias; y aunque en su momento se hablará más acerca de ellos, les adelanto que el “Premio Nacional de Periodismo 2005” se les ha adjudicado a Enrique Ros, literato dedicado a analizar y divulgar la realidad histórica de Cuba, en unos 10 libros; y a Vicente Pedro Rodríguez, quien editando el periódico “La Voz de la Calle”, desde hace 25 años, ha contribuido a crear una comunidad mejor informada y orientada.

  “Vicentico”, como le llamamos cariñosamente en el Colegio, es también el Presidente de la Cámara de Comercio Latina de Hialeah, y, fundamentalmente, Primer Vicedecano de la  actual Junta de Gobierno de esta organización, en la que ha realizado una labor sobresaliente a lo largo de varias décadas. No quiero adentrarme mucho en el historial de Enrique Ros, porque para ello he podido lograr el privilegio de que Remedios Díaz Oliver esté aquí para presentar la obra de este caballero.  

 Deseo a toda costa mantener mi promesa en el sentido  de la brevedad, y voy a hacerlo; pero no sin antes darles  la bienvenida oficial a los nuevos miembros que han ingresado  en el último año en nuestras filas, y que con su amor a  la profesión y a este organismo en particular,  ayudan  nuestro constante engrandecimiento, especialmente la señora Paulina Fátima Aly --productora de programas de televisión y de noticieros en canales neoyorquinos--,   quien proyecta ya la realización de un documental sobre los orígenes, ideales y programas de trabajo del  Colegio Nacional de Periodistas Cubanos en  Miami, y en sus delegaciones de otros Estados de la Unión Americana; para que sean exhibidos luego por la televisión local y la de fuera.  

 Valga decir también, que Paulina escribió la novela "El Castillo de los Ultrajes", que trata sobre la vida de los presos políticos que el régimen de Castro tiene encerrados en Mazorra; y que fue impresa por el Editorial Betania, de España, en el año 2000.

 Antes de terminar, quiero  agradecerles a todos ustedes la comparecencia a este solemne acto del Día del Periodista Cubano, recordando la primera edición de “Papel Periódico de La Habana”, en 1790; y conmemorando los 43 años de  existencia de esta institución,  creada gracias a la iniciativa visionaria del ya fallecido colega Mario Barrera, junto a un grupo de notables compañeros, que tampoco viven.

  Vaya, pues, este micrófono de regreso a los dos formidables Maestros de Ceremonias y animadores de nuestra tarde –Aleida Leal y Armando Rodríguez Alemán--, quienes yo estoy seguro que les proporcionarán durante el resto de esta celebración, una estancia muy agradable, junto a  las interpretaciones de nuestro artista invitado.

 Y en estas últimas palabras mías, cómo no pedirle también a Dios, la paz eterna de aquellos periodistas que  yacen a su diestra en  espíritu, mientras que sus restos descansan en el panteón del Colegio, en Miami, o en otros lugares de Cuba y el Universo entero.

Muchas gracias.

Luis Felipe Marsáns, DECANO