En el Día del Periodista Cubano Libre

 Discurso del Decano del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, Luis Felipe Marsáns, en el acto de celebración del "Día del  Periodista Cubano" (Octubre 24), celebrado el 18 de octubre, del año  2003, en los salones del Renaissance Ballrooms, de Miami.


 

Señoras y Señores:

El año pasado en esta fecha, cuando me dirigía a ustedes en ocasión de
celebrarse el 40 aniversario de este "Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio", que presido desde 1997, les anticipé que tal vez podría ser la última vez que lo hiciera, después de haber completado tres períodos bienales de gobierno.

Sin embargo no ha sido así: hoy me encuentro de nuevo aquí como Decano, por imperativo de la voluntad del resto de la Junta de Gobierno, que así lo quiso, proclamándome como tal en una candidatura única, que integran compañeros de ayer y de hoy, al no haberse presentado ninguna otra en el plazo que fija la ley, lo cual me llenó de orgullo y satisfacción.

En mi recuento anterior, que es como decir en cualquier cuerpo de gobierno "el estado actual de la unión", advertía entonces muy claramente el peligro inmenso que había representado para la clase periodística y para el Colegio en particular, el hecho de que durante más de cuatro décadas de exilio, la muerte nos había arrancado a un número muy grande de miembros, tanto de fila, como del sector ejecutivo.

Hablé también sobre la inconveniencia de que los periodistas muy mayores de edad, se hubieran apartado de las actividades regulares de la profesión y el Colegio; e insté a continuar identificando a aquellos que aún quedaban con vida entre los primeros exiliados, y los que pertenecen a las generaciones jóvenes, formadas en el exilio.

Esas palabras mías de entonces no se las llevó el viento. Sólo un año después, la clase se ha reorganizado, y en un numeroso núcleo que opera con amor a la profesión --pese a la falta física de quienes han dejado este mundo a causa de la muerte, hemos seguido luchando como aquéllos que forjaron esta institución en la década de 1960, en el exilio, y quienes la fundaron en las primeras décadas de 1900, en territorio cubano, a principios de la República.

El dramatismo por la ausencia del gran número de desaparecidos, saltó claramente a mis ojos cuando encontré en mi archivo personal, una foto  en la que habíamos once miembros de la Junta de Gobierno, que entonces presidía Fausto la Villa, de los cuales el único con vida era yo.... ....¡Qué Dios quiera que sea por muchos años más!

Pero, como vale la pena repetirlo, nuestra gestión siempre ha fructificado. No sólo construimos el panteón del Colegio Nacional de Periodistas para aquellos que morían sin recursos (cuatro de ellos están ya sepultados allí); sino que hemos logrado robustecer las filas de la institución y de su Junta de Gobierno, mediante una labor de proselitismo que ha arrojado grandes frutos, ayudado, debo decir, con el nuevo Tesorero, Abelardo García-Berry, y su esposa Lucila, graduados en la "Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterlin", de La Habana, en una de sus primeras promociones; y por la escritora y compositora Vilma Planas, hoy Vicedecana de este cuerpo de Gobierno, en atención a su constante trabajo y personalidad.

Y en esta misma gestión de mantener vivos los valores de una Patria que no olvidamos ni abandonamos, el Colegio abrió significativas relaciones con el grupo de periodistas independientes que opera bajo el mismo nombre de la que fuera Escuela Profesional --"Manuel Márquez Sterling", a través de nuestro Diputado Ángel Cuadra, del Penclub.

Y abriendo una etapa de cooperación interna, hemos captado a viejos miembros así como a algunos nuevos, que han venido a formar parte de la Junta de Gobierno, como John Pérez, el Secretario de Actas; y el Diputado José Antonio Ruano, los que asesorados por el técnico en computación, Pedro Rodríguez, han hecho posible la primera página de Internet del Colegio (www.cnpexilio.org), que lleva al mundo entero los pormenores, noticias y declaraciones de nuestra institución, así como ofrece los perfiles biográficos de quienes integramos la Junta de Gobierno del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, el único y original.

Asimismo, la contribución constante del directorio telefónico hispano "Miami en sus Manos", del Diputado de la Junta de Gobierno Miguel Piñeiro, ha tenido mucho que ver en el auge y desarrollo de estos proyectos, así como por su constante divulgación de quiénes somos y qué hacemos.

De otro lado, a los que un día se fueron por desavenencias triviales, tuvimos la oportunidad de invitarlos, cara a cara o mediante conversaciones telefónicas, a que se reunieran nuevamente a su Colegio incluso ocupando cargos importantes, y todavía estamos esperando la respuesta, que, a mi manera de ver, llegará cualquier día. Mientras tanto, quienes han integrado por muchos años la Junta de Gobierno, como Aurelio Torrente, Xenia Bass y Vicente Rodríguez, entre muchos otros, continúan como baluartes de nuestros programas de gobierno.

Y en esta fecha en la que nos adentramos a los 41 años de existencia, el
Colegio no solamente se honra y prestigia con todo lo anteriormente expuesto, conseguido a fuerza de persistencia y trabajo, aquí en el Decanato de Miami, sino que reconoce la cooperación prestada en parte por las Delegaciones de West Palm Beach, New York-New Jersey (radicada en Union City), Puerto Rico, Chicago, Illinois; y Washington D.C., donde contamos con la representación de Claudio Benedit.

Este mejoramiento, no sólo ha afectado bien la lucha ideológica por la
liberación de Cuba, a través de publicaciones y de conferencias de diferentes Decanos, que han abarcado a varios países de Latinoamérica y a España, como cuando yo fui a dictar una de ellas, titulada "Cuba en la Prensa Internacional", en la Universidad del Caribe, de Barranquilla, Colombia, en 1988; o cuando el difunto Decano Roberto Pérez Fernández tomó parte en un Congreso de la OAPI celebrado en Madrid; en el que impuso al Rey Juan Carlos de la realidad del problema cubano.

También este año, le salimos al paso al atropello de Castro contra periodistas opositores, lanzando la edición especial de "Papel Periódico", que, bajo nuestro mandato, lidereó la "Comisión de Libertad de Prensa" integrada por Abelardo García Berry, Rosa Leonor Whitmarsh y Ángel Cuadra, en protesta por semejantes atropellos y fusilamientos en la Isla.

Por la misma vía, elevamos esas protestas a organismos locales, nacionales e internacionales especialmente los europeos, incluyendo a la OAPI, la SIP y la OEA, y a las emisoras de radio y periódicos impresos, que las reprodujeron aquí, como fueron, entre otros, el semanario Libre, El Nuevo Herald y Diario Las Américas; este último, en sus cincuenta años de existencia, lo cual nos lleva a otro ángulo de esta celebración.

Cincuenta años, o medio siglo, en que la causa de la libertad de Cuba ha
estado presente en editoriales, artículos e informaciones de Diario Las
Américas, y, particularmente, en la dedicación a la defensa de los Derechos Humanos por parte de su director, Dr. Horacio Aguirre, quien nunca ha puesto reparos a la inclusión en su periódico de declaraciones anticastristas y anticomunistas, como también ha sido apoyo permanente de las actividades de esta entidad nuestra y de otras, como son el Colegio Médico y el de los Abogados.

Por consiguiente, hoy el Colegio Nacional de Periodistas Cubanos en el Exilio quiere honrar a DIARIO LAS AMÉRICAS, en su cincuentenario; a la gran familia que lo integra, y, por supuesto, a su director, Dr. Horacio Aguirre, no sólo por haber colaborado con nuestra causa de la forma que cité anteriormente, sino también porque el solo hecho de fundar y mantener un periódico diario en español durante 50 años en un país de habla inglesa, es de una trascendencia indescriptible.

Como periodista profesional, y como Decano de este Colegio Nacional de Cuba en el Exilio, saludo con honores este hecho, no ya porque yo pertenezca a esa ilustre redacción, sino porque Aguirre, al fundar el Diario Las Américas, aún siendo nicaragüense, ha logrado lo que ningún cubano de origen aquí en Estados Unidos, quienes prefirieron crear otros negocios más lucrativos, en lugar de fundar un periódico diario para defender incondicionalmente la causa de Cuba, como él lo ha hecho.

Pero esos elogios se los dejo al orador principal, Dr. Virgilio Beato, a quien he invitado por que sé de sus lazos de amistad y admiración hacia el Dr. Aguirre, y de su facilidad para expresarlo..... No quiero, sin embargo, terminar mi misión de abrir este acto, en esta nueva celebración del Día del Periodista Cubano del Exilio, sin dedicarle un momento de recordación a quien ocupara este cargo de Decano, y que falleciera durante el corriente año.

Armando Alejandre, compartió estas luchas y trabajos de llevar adelante una institución que ha sido y seguirá siendo orgullo de la prensa cubana; pero vio frustradas sus funciones por cuenta del asesinato de su hijo, de igual nombre, abatido por la artillería de Castro cuando sobrevolaba aguas internacionales tratando de ayudar a balseros que venían de la Isla, junto a tres de sus compañeros que tripulaban dos frágiles avionetas de Hermanos al Rescate, y que también perecieron. Hoy los recordamos a todos y rezamos por sus almas.

Para dar paso al resto del programa, almorzar y entregar distinciones al Dr. Horacio Aguirre, la persona a quien honramos hoy --con un sentido institucional, y con el afecto personal de siempre--; los dejó ahora con la maestras de ceremonias, Aleida Leal (Rosendo Rosell estaba convaleciente de un problema de salud y no pudo asistir); quie en su momento le concederá la palabra al Dr. Virgilio Beato; pero he escogido como término de esta pieza oratoria, especialmente para quienes pertenecen a las nuevas generaciones de periodistas, nacidas en el exilio o incorporadas recientemente al Colegio, un documento de 1964, que encontré en nuestros archivos, y que constituye de por sí un legado de los miembros de la primera Junta de Gobierno, importante de escuchar en este momento histórico que viven los cubanos de exilio, y que dice así:

"El Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio formula sus objetivos para coordinar el trabajo de los miembros de la institución que dirigen publicaciones escritas o radiales, o que hacen comentarios en tales publicaciones.

La responsabilidad de los periodistas cubanos es delicada en la actual crisis de la nacionalidad cubana y establecemos bases mínimas que, como código de ética profesional, ha de regir a los miembros de esta institución.

Estos acuerdos sólo tienen un carácter emergente decía el documento y estarán en vigor mientras que dure la angustiosa crisis cubana. Aunque el
acuerdo deberá ser cumplido por todos los miembros de Colegio Nacional de Periodistas de Cuna en el Exilio, se ha de tener buen cuidado de darlo a conocer a todos los colegas que dirigen publicaciones en el exilio o respalden columnas con sus firmas.

La gravedad de la cuestión cubana, y la situación en que viven los desterrados cubanos, obliga a los periodistas profesionales, animados por el ideal democrático, a subordinar los intereses personales o de clase al interés común de la liberación de la patria. Quiere decir, que por encima de los principios de libertad de prensa o de libertad de empresa, está el deber para con la patria. Es indispensable subordinarlo todo a este interés. Se impone la renuncia a todo criterio que sirva para dividir a los cubanos demócratas, o que pueda ser útil a la intriga y a las campañas de disociación por parte del comunismo.

El periodista queda obligado a defender la unidad de todos los cubanos, al
margen de los partidismo y con exclusión de los personalismos ... Es
indispensable que el profesional del periodismo cubano posponga sus simpatías o antipatías políticas para lograr que las orientaciones que emanen de él, tengan un cabal sentido de defensa de los intereses de la comunidad. Los periodistas cubanos deben abstenerse, en esta hora sombría, de toda pasión sectaria que pueda conducirlos a una pugna que estorbe o frustre la necesaria unidad de los cubanos demócratas.

Los periodistas están moralmente obligados a rehuir, cuando ésta no proceda del campo comunista, las polémicas públicas que puedan dar la impresión de que los cubanos demócratas están devorados por las pugnas internas. Las diferencias ideológicas de cualquier matiz, deben debatirse en el seno de las asambleas de periodistas, y con carácter secreto.

Los periodistas profesionales cubanos se abstendrán de respaldar, con sus firmas en las publicaciones que dirigen, ataques o censuras a organismos internacionales o gobierno aliados a la causa de la democracia, con excepción de aquellos casos en que esos gobiernos u organismos produzcan una acción o declaración pública que afecten la causa de la libertad de Cuba.

Estos acuerdos termina diciendo el documento-- se incorporan al código de Ética del Colegio Nacional de Peridoistas de Cuba en el Exilio, con carácter provisional, mientras que dure la trágica situación del pueblo cubano, y no suponen, en consecuencia, una coacción a los periodistas cubanos ni una limitación de sus derechos profesionales.

Se entiende que el Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio es una institución cuyo objetivo inmediato es luchar por los ideales democráticos y combatir únicamente al comunismo.

El Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio se obliga a velar por la conducta de sus miembros para que ésta no pueda servir, en ningún momento, para provocar un clima de división en las fuerzas que combaten al régimen tiránico que encabeza Fidel Castro..."

Por encontrar aún la vigencia de este "código de ética", que fue aprobado en la sesión del 9 de julio de 1964, y sancionado por el Decano Mario Barreras, y el Secretario Vicente Pujals, lo he incluido en la celebración de este Día del Periodista Cubano del Exilio, cuarenta años después, como colofón del mensaje de libertad para nuestra patria de origen, y, consecuentemente, de nuestros país de origen, los Estados Unidos de América... Gracias.

 

Luis Felipe Marsáns, DECANO