| |
Señoras y Señores:
El año pasado en esta fecha, cuando me dirigía
a ustedes en ocasión de
celebrarse el 40 aniversario de este "Colegio Nacional
de Periodistas de Cuba en el Exilio", que presido desde
1997, les anticipé que tal vez podría ser la
última vez que lo hiciera, después de haber
completado tres períodos bienales de gobierno.
Sin embargo no ha sido así: hoy me encuentro de nuevo
aquí como Decano, por imperativo de la voluntad del
resto de la Junta de Gobierno, que así lo quiso, proclamándome
como tal en una candidatura única, que integran compañeros
de ayer y de hoy, al no haberse presentado ninguna otra en
el plazo que fija la ley, lo cual me llenó de orgullo
y satisfacción.
En mi recuento anterior, que es como decir en cualquier
cuerpo de gobierno "el estado actual de la unión",
advertía entonces muy claramente el peligro inmenso
que había representado para la clase periodística
y para el Colegio en particular, el hecho de que durante más
de cuatro décadas de exilio, la muerte nos había
arrancado a un número muy grande de miembros, tanto
de fila, como del sector ejecutivo.
Hablé también sobre la inconveniencia de que
los periodistas muy mayores de edad, se hubieran apartado
de las actividades regulares de la profesión y el Colegio;
e insté a continuar identificando a aquellos que aún
quedaban con vida entre los primeros exiliados, y los que
pertenecen a las generaciones jóvenes, formadas en
el exilio.
Esas palabras mías de entonces no se las llevó
el viento. Sólo un año después, la clase
se ha reorganizado, y en un numeroso núcleo que opera
con amor a la profesión --pese a la falta física
de quienes han dejado este mundo a causa de la muerte, hemos
seguido luchando como aquéllos que forjaron esta institución
en la década de 1960, en el exilio, y quienes la fundaron
en las primeras décadas de 1900, en territorio cubano,
a principios de la República.
El dramatismo por la ausencia del gran número de desaparecidos,
saltó claramente a mis ojos cuando encontré
en mi archivo personal, una foto en la que habíamos
once miembros de la Junta de Gobierno, que entonces presidía
Fausto la Villa, de los cuales el único con vida era
yo.... ....¡Qué Dios quiera que sea por muchos
años más!
Pero, como vale la pena repetirlo, nuestra gestión
siempre ha fructificado. No sólo construimos el panteón
del Colegio Nacional de Periodistas para aquellos que morían
sin recursos (cuatro de ellos están ya sepultados allí);
sino que hemos logrado robustecer las filas de la institución
y de su Junta de Gobierno, mediante una labor de proselitismo
que ha arrojado grandes frutos, ayudado, debo decir, con el
nuevo Tesorero, Abelardo García-Berry, y su esposa
Lucila, graduados en la "Escuela Profesional de Periodismo
Manuel Márquez Sterlin", de La Habana, en una
de sus primeras promociones; y por la escritora y compositora
Vilma Planas, hoy Vicedecana de este cuerpo de Gobierno, en
atención a su constante trabajo y personalidad.
Y en esta misma gestión de mantener vivos los valores
de una Patria que no olvidamos ni abandonamos, el Colegio
abrió significativas relaciones con el grupo de periodistas
independientes que opera bajo el mismo nombre de la que fuera
Escuela Profesional --"Manuel Márquez Sterling",
a través de nuestro Diputado Ángel Cuadra, del
Penclub.
Y abriendo una etapa de cooperación interna, hemos
captado a viejos miembros así como a algunos nuevos,
que han venido a formar parte de la Junta de Gobierno, como
John Pérez, el Secretario de Actas; y el Diputado José
Antonio Ruano, los que asesorados por el técnico en
computación, Pedro Rodríguez, han hecho posible
la primera página de Internet del Colegio (www.cnpexilio.org),
que lleva al mundo entero los pormenores, noticias y declaraciones
de nuestra institución, así como ofrece los
perfiles biográficos de quienes integramos la Junta
de Gobierno del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en
el Exilio, el único y original.
Asimismo, la contribución constante del directorio
telefónico hispano "Miami en sus Manos",
del Diputado de la Junta de Gobierno Miguel Piñeiro,
ha tenido mucho que ver en el auge y desarrollo de estos proyectos,
así como por su constante divulgación de quiénes
somos y qué hacemos.
De otro lado, a los que un día se fueron por desavenencias
triviales, tuvimos la oportunidad de invitarlos, cara a cara
o mediante conversaciones telefónicas, a que se reunieran
nuevamente a su Colegio incluso ocupando cargos importantes,
y todavía estamos esperando la respuesta, que, a mi
manera de ver, llegará cualquier día. Mientras
tanto, quienes han integrado por muchos años la Junta
de Gobierno, como Aurelio Torrente, Xenia Bass y Vicente Rodríguez,
entre muchos otros, continúan como baluartes de nuestros
programas de gobierno.
Y en esta fecha en la que nos adentramos a los 41 años
de existencia, el
Colegio no solamente se honra y prestigia con todo lo anteriormente
expuesto, conseguido a fuerza de persistencia y trabajo, aquí
en el Decanato de Miami, sino que reconoce la cooperación
prestada en parte por las Delegaciones de West Palm Beach,
New York-New Jersey (radicada en Union City), Puerto Rico,
Chicago, Illinois; y Washington D.C., donde contamos con la
representación de Claudio Benedit.
Este mejoramiento, no sólo ha afectado bien la lucha
ideológica por la
liberación de Cuba, a través de publicaciones
y de conferencias de diferentes Decanos, que han abarcado
a varios países de Latinoamérica y a España,
como cuando yo fui a dictar una de ellas, titulada "Cuba
en la Prensa Internacional", en la Universidad del Caribe,
de Barranquilla, Colombia, en 1988; o cuando el difunto Decano
Roberto Pérez Fernández tomó parte en
un Congreso de la OAPI celebrado en Madrid; en el que impuso
al Rey Juan Carlos de la realidad del problema cubano.
También este año, le salimos al paso al atropello
de Castro contra periodistas opositores, lanzando la edición
especial de "Papel Periódico", que, bajo
nuestro mandato, lidereó la "Comisión de
Libertad de Prensa" integrada por Abelardo García
Berry, Rosa Leonor Whitmarsh y Ángel Cuadra, en protesta
por semejantes atropellos y fusilamientos en la Isla.
Por la misma vía, elevamos esas protestas a organismos
locales, nacionales e internacionales especialmente los europeos,
incluyendo a la OAPI, la SIP y la OEA, y a las emisoras de
radio y periódicos impresos, que las reprodujeron aquí,
como fueron, entre otros, el semanario Libre, El Nuevo Herald
y Diario Las Américas; este último, en sus cincuenta
años de existencia, lo cual nos lleva a otro ángulo
de esta celebración.
Cincuenta años, o medio siglo, en que la causa de
la libertad de Cuba ha
estado presente en editoriales, artículos e informaciones
de Diario Las
Américas, y, particularmente, en la dedicación
a la defensa de los Derechos Humanos por parte de su director,
Dr. Horacio Aguirre, quien nunca ha puesto reparos a la inclusión
en su periódico de declaraciones anticastristas y anticomunistas,
como también ha sido apoyo permanente de las actividades
de esta entidad nuestra y de otras, como son el Colegio Médico
y el de los Abogados.
Por consiguiente, hoy el Colegio Nacional de Periodistas
Cubanos en el Exilio quiere honrar a DIARIO LAS AMÉRICAS,
en su cincuentenario; a la gran familia que lo integra, y,
por supuesto, a su director, Dr. Horacio Aguirre, no sólo
por haber colaborado con nuestra causa de la forma que cité
anteriormente, sino también porque el solo hecho de
fundar y mantener un periódico diario en español
durante 50 años en un país de habla inglesa,
es de una trascendencia indescriptible.
Como periodista profesional, y como Decano de este Colegio
Nacional de Cuba en el Exilio, saludo con honores este hecho,
no ya porque yo pertenezca a esa ilustre redacción,
sino porque Aguirre, al fundar el Diario Las Américas,
aún siendo nicaragüense, ha logrado lo que ningún
cubano de origen aquí en Estados Unidos, quienes prefirieron
crear otros negocios más lucrativos, en lugar de fundar
un periódico diario para defender incondicionalmente
la causa de Cuba, como él lo ha hecho.
Pero esos elogios se los dejo al orador principal, Dr. Virgilio
Beato, a quien he invitado por que sé de sus lazos
de amistad y admiración hacia el Dr. Aguirre, y de
su facilidad para expresarlo..... No quiero, sin embargo,
terminar mi misión de abrir este acto, en esta nueva
celebración del Día del Periodista Cubano del
Exilio, sin dedicarle un momento de recordación a quien
ocupara este cargo de Decano, y que falleciera durante el
corriente año.
Armando Alejandre, compartió estas luchas y trabajos
de llevar adelante una institución que ha sido y seguirá
siendo orgullo de la prensa cubana; pero vio frustradas sus
funciones por cuenta del asesinato de su hijo, de igual nombre,
abatido por la artillería de Castro cuando sobrevolaba
aguas internacionales tratando de ayudar a balseros que venían
de la Isla, junto a tres de sus compañeros que tripulaban
dos frágiles avionetas de Hermanos al Rescate, y que
también perecieron. Hoy los recordamos a todos y rezamos
por sus almas.
Para dar paso al resto del programa, almorzar y entregar
distinciones al Dr. Horacio Aguirre, la persona a quien honramos
hoy --con un sentido institucional, y con el afecto personal
de siempre--; los dejó ahora con la maestras de ceremonias,
Aleida Leal (Rosendo Rosell estaba convaleciente de un problema
de salud y no pudo asistir); quie en su momento le concederá
la palabra al Dr. Virgilio Beato; pero he escogido como término
de esta pieza oratoria, especialmente para quienes pertenecen
a las nuevas generaciones de periodistas, nacidas en el exilio
o incorporadas recientemente al Colegio, un documento de 1964,
que encontré en nuestros archivos, y que constituye
de por sí un legado de los miembros de la primera Junta
de Gobierno, importante de escuchar en este momento histórico
que viven los cubanos de exilio, y que dice así:
"El Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio
formula sus objetivos para coordinar el trabajo de los miembros
de la institución que dirigen publicaciones escritas
o radiales, o que hacen comentarios en tales publicaciones.
La responsabilidad de los periodistas cubanos es delicada
en la actual crisis de la nacionalidad cubana y establecemos
bases mínimas que, como código de ética
profesional, ha de regir a los miembros de esta institución.
Estos acuerdos sólo tienen un carácter emergente
decía el documento y estarán en vigor mientras
que dure la angustiosa crisis cubana. Aunque el
acuerdo deberá ser cumplido por todos los miembros
de Colegio Nacional de Periodistas de Cuna en el Exilio, se
ha de tener buen cuidado de darlo a conocer a todos los colegas
que dirigen publicaciones en el exilio o respalden columnas
con sus firmas.
La gravedad de la cuestión cubana, y la situación
en que viven los desterrados cubanos, obliga a los periodistas
profesionales, animados por el ideal democrático, a
subordinar los intereses personales o de clase al interés
común de la liberación de la patria. Quiere
decir, que por encima de los principios de libertad de prensa
o de libertad de empresa, está el deber para con la
patria. Es indispensable subordinarlo todo a este interés.
Se impone la renuncia a todo criterio que sirva para dividir
a los cubanos demócratas, o que pueda ser útil
a la intriga y a las campañas de disociación
por parte del comunismo.
El periodista queda obligado a defender la unidad de todos
los cubanos, al
margen de los partidismo y con exclusión de los personalismos
... Es
indispensable que el profesional del periodismo cubano posponga
sus simpatías o antipatías políticas
para lograr que las orientaciones que emanen de él,
tengan un cabal sentido de defensa de los intereses de la
comunidad. Los periodistas cubanos deben abstenerse, en esta
hora sombría, de toda pasión sectaria que pueda
conducirlos a una pugna que estorbe o frustre la necesaria
unidad de los cubanos demócratas.
Los periodistas están moralmente obligados a rehuir,
cuando ésta no proceda del campo comunista, las polémicas
públicas que puedan dar la impresión de que
los cubanos demócratas están devorados por las
pugnas internas. Las diferencias ideológicas de cualquier
matiz, deben debatirse en el seno de las asambleas de periodistas,
y con carácter secreto.
Los periodistas profesionales cubanos se abstendrán
de respaldar, con sus firmas en las publicaciones que dirigen,
ataques o censuras a organismos internacionales o gobierno
aliados a la causa de la democracia, con excepción
de aquellos casos en que esos gobiernos u organismos produzcan
una acción o declaración pública que
afecten la causa de la libertad de Cuba.
Estos acuerdos termina diciendo el documento-- se incorporan
al código de Ética del Colegio Nacional de Peridoistas
de Cuba en el Exilio, con carácter provisional, mientras
que dure la trágica situación del pueblo cubano,
y no suponen, en consecuencia, una coacción a los periodistas
cubanos ni una limitación de sus derechos profesionales.
Se entiende que el Colegio Nacional de Periodistas de Cuba
en el Exilio es una institución cuyo objetivo inmediato
es luchar por los ideales democráticos y combatir únicamente
al comunismo.
El Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio se
obliga a velar por la conducta de sus miembros para que ésta
no pueda servir, en ningún momento, para provocar un
clima de división en las fuerzas que combaten al régimen
tiránico que encabeza Fidel Castro..."
Por encontrar aún la vigencia de este "código
de ética", que fue aprobado en la sesión
del 9 de julio de 1964, y sancionado por el Decano Mario Barreras,
y el Secretario Vicente Pujals, lo he incluido en la celebración
de este Día del Periodista Cubano del Exilio, cuarenta
años después, como colofón del mensaje
de libertad para nuestra patria de origen, y, consecuentemente,
de nuestros país de origen, los Estados Unidos de América...
Gracias.
Luis
Felipe Marsáns, DECANO
|
|