En el Día del Periodista Cubano Libre

 ( Discurso del Decano del Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba en el Exilio, Luis Felipe Marsáns, en la celebración del Día del Periodista, 2001 ).


 

Señoras y señores, estimados amigos y fieles patrocinadores:

Me dirijo a ustedes por quinta vez consecutiva desde el cargo de Decano del "Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba en el Exilio --para el que he sido electo en tres ocasiones por períodos de dos años--"; y que agrupa a los periodistas cubanos desterrados, tanto a los formados en la otrora República, que a los pinos nuevos que crecen en el exilio, bajo las doctrinas ideológicas de la democracia representativa y la libre empresa, egresados de instituciones donde se forjaron profesionalmente, con elmismo reconocimiento de los que han aprendido la profesión en la práctica diaria, trabajando en periódicos impresos o aéreos y en los noticieros de televisión.

En este nuevo "Día del Periodista Cubano del Exilio" --cuya efemérides fue realmente el pasado día 24 de octubre, pero que celebramos hoy por ser el sábado más cercano-- nos complace, primero que todo, honrar a las víctimas del horrendo atentado terrorista contra nuestra nación americana, a quienes dedicamos este acto --según ahondaremos después-- y saludar a todos los miembros de la clase, como ha venido haciendo el Colegio desde que fue constituido en Miami, en 1962; pero particularmente distinguimos a colegas que han sobresalido en el ejercicio de la profesión, desde un cargo o desde otro, porque igual de importante es la labor de dirigir, que la de escribir o hasta de revisar una prueba.

Desde muchacho que tenía inclinaciones periodísticas, me admiraba más que todo, en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, el trabajo de los corresponsales de guerra, que jugaban sus vidas por obtener la noticia en el campo de batalla, desafiando todos los riesgos. Pero nunca pensé que el terrorismo llegara a convertirse en algo tan peligrosos para los trabajadores de la prensa.

Es decir que el periodista de hoy, a pesar de todos los recursos tecnológicos, se han convertido en blanco de los ataques del terrorismo organizado, como hemos visto en las últimas semanas con la oleada de atentados a través de recursos bioquímicos que producen el ántrax, --mortífero si no se descubre a tiempo--, y que ha llegado en sobres a varias figuras prominentes de las tres cadenas nacionales de televisión de Estados Unidos.

Ante estos hechos, me parece oportuno traer a colación nuevamente la tremenda labor social del periodista en el mundo moderno, pero no solamente por la capacidad de llevar la noticia instantáneamente a través de cámaras de televisión vía satélite; y de orientar a través de buenos articulistas, y entretener e instruir, en las columnas de quienes cubren las artes, la música clásica y el deporte, en todas sus ramas; sino además, como blanco de los ataques inexorables de malhechores terroristas, arteros e inaceptables, como los que hicieron volar las dos torres gemelas del World Trade Center, en Nueva York --símbolos de la grandeza del sistema capitalista--, en actos barbáricos donde murieron millares de inocentes ciudadanos.

Hemos llegado a un momento de la Humanidad que, por culpa de estos elementos, ocurren hechos que dan al traste con la civilización milenaria de que gozamos, desde el Imperio Romano de Occidente, que fue la base nuestras estructuras de gobierno y delderecho, hasta el tercer milenio de la Era Cristiana.

Estos hechos plantean una gran preocupación por la estabilidad del mundo, el mismo mundo que le sale al frente lidereado por los Estados Unidos de Norteamérica --nuestro país de adopción-- y la mancomunidad británica, que liderea políticamente el Primer Ministro, Tony Blair, para arremeter contra sectas fanáticas que quieren destruir los mejores logros de la humanidad.

Hoy yo quiero aprovechar una oportunidad de meditar sobre estos hechos, y que tengamos todos un pensamiento y una oración para aquellos que perecieron en la masacre del día once de septiembre, en Nueva York, en Pennsylvania y en el Pentágono; y con ello, nos solidarizarnos con todo el pueblo americano, compartiendo el mismo dolor que hemos compartido en otras ocasiones. ...."¡Septiembre negro, el once; once de septiembre negro, como aquella película que se llamó domingo negro, y que se filmó en el Orange Bowl de Miami...! Sólo que en esta ocasión no ha sido una película, sino una triste y catastrofica realidad en la que los malos salieron triunfantes, y los buenos muertos por centenares... Pero así la están pagando... De ahí que le dediquemos este día del periodista 2001, a los que perecieron en el artero ataque, a sus familiares y al pueblo americano.

Desde la trinchera del periodismo, mediante informaciones y editoriales, seguiremos al lado de Estados Unidos, luchando hombro con hombro y dispuestos al sacrificio; al igual que continuaremos luchando por la libertad de Cuba, como venimos haciéndolo desde hace más de 40 años.

Al condenar los hechos del 11 de septiembre, debemos comprometernos a ser vigilantes para que ellos no se repitan, poniéndonos al lado de nuestro gobierno norteamericano, y elevando una plegaria al cielo del Gran Señor de las Alturas, Arquitecto del Universo, que es Dios, contribuyendo a sanear esta sociedad de todo lo malo, en que vivimos, mediante la oración, siguiendo en nuestra labor de peregrinaje por la libertad de Cuba, por la libertad de América y por la libertad del mundo.

Como decía, al principio, nuestro Colegio de Periodistas reconoce cada año la labor de profesionales de la prensa, y a veces, hasta la de quienes son nada más que colaboradores, como los anunciantes y los que altruistamente, hacen obras en favor de la ciudadanía.

Esta vez escogimos a varios valores de la profesión, que la prestigian, y que son cada uno en su categoría, ejemplos de profesionalismo y dedicación... Así recibirán el "Premio Nacional de Periodismo 2001", del Colegio, Carlos Castañeda, quien ha sido un modelo de periodistas, desde sus años en la Revista Bohemia, de La Habana, hasta su actual posición como director de "El Nuevo Herald", --el hermano hisapano de The Miaimi Herald--; al doctor Salvador Lew, abogado y prominente figura de la radiodifusión hispana del exilio, quien ha merecido por su fecunda trayectoria, el haber sido nombrado por la actual administración de Estados Unidos, para el cargo de Director de Transmisiones a Cuba, en el proyecto más conocido como Radio Martí, que lleva a los hogares cubanos en la Isla la realidad de lo que acontece en el mundo, para destruir la propaganda mentirosa del régimen comunista de Fidel Castro.

Premiados también con éste, el más alto galardón que otorga el Colegio, aparecen la reportera, redactora de investigaciones y, al mismo tiempo, crítica cinematográfica, Vivian Crucet de Martínez, del Diario Las Américas; el magnífico articulista de temas políticos y de interés general, doctor Hector Morales George; de "Diario Las Américas", también; Juan Manuel Cao, reportero estrella de la estación televisiva, Canal 51, que transmite en español por la Cadena Telemundo; cuyos reportajes sobre el tema cubano han sido siempre de primer orden, porque él sabe presentarlos con objetividad y cubanía a la vez; y al periódico "El Nuevo Patria", que edita nuestro colega de la Junta de Gobierno, Eladio José Armesto.

Entendemos también que son acreedores de nuestros respetos y consideración por la labor que realizan, el periodista Humberto Castelló, de "El Nuevo Herald"; el colega Luis David Rodríguez, cronista social del "Diario Las Américas"; y Miguel Piñeiro, quien realiza una labor informativa swegéneris por excelencia, desde su anuario informativo o guía institucional y de negocios, "Miami en sus Mansos".

Asimismo, otorgamos diplomas de Mérito a Vicente Rodríguez, director del semanario "Noticias de La Calle"; al doctor Roberto Ridríguez de Aragón, prominente figura del exilio cubano desde la Presidencia de la "Junta Patriótica Cubana"; y a nuestro cordial amigo Laureano Fernández, Presidente del Club Rotario, única institución en dedicarle anual y sistemáticamente una de sus sesiones-almuerzos al "Día del Periodista Cubano".

Dicho todo esto, bajo el cielo libre de este país, agradecemos vuestra atención --y la colaboración de nuestros patrocinadores habituales--, antes de pasar a la entrega de los galardones mencionados.

Pero no sin antes contraer nosotros mismos el compromiso de recordar, no un día, sino todos los días de nuestra existencia; y de mantenerlo también vigente en los libros de historia, el artero ataque del 11 de septiembre, y de prepararnos para que no se repita, así como pedirle al cielo la gloria para aquéllos que perecieron en el barbárico ataque, hombres, mujeres y niños del pueblo.

Sigamos, pues, nosotros, en el "Colegio de Periodistas de la República de Cuba en el Exilio", nuestro peregrinaje por la libertad de Cuba, por la Libertad de los Estados Unidos de América, y por la libertad del mundo. ¡Dios bendiga a América¡. He dicho.

 

Luis Felipe Marsáns, DECANO