En el Día del Periodista Cubano Libre

 ( Discurso del Decano del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, Luis Felipe Marsáns, en la celebración del Día del Periodista, año2000 ).


 

Señoras y Señores:

Como cada año, los periodistas cubanos que escapamos del nefasto régimen impuesto en Cuba hace más de cuatro décadas por la internacional comunista, nos reunimos para celebrar libremente, bajo nuestra bandera y la de este gran país que nos aceptó como sus nuevos ciudadanos, "el Día del Periodismo Cubano del Exilio", con el objeto de compartir nuestras penas y nuestras alegrías, también al amparo de otra bandera, que es la de nuestra institución.

Y cuando me expreso de esta manera, lo hago pensando en las tristezas de nuestras frustraciones, de un lado; y del otro, valorando los grandes logros obtenidos bajo mis dos períodos de gobierno --con el apoyo de esta magnífica Junta de Gobierno que me ha secundado--, desde que fui a exponer en el extranjero la realidad cubana, en conferencias dictadas ante pueblos que todavía viven bailando al son de Fidel Castro, hasta la construcción del panteón del Colegio Nacional de Periodistas, donde yace durmiendo el sueño eterno, nuestro amigo, gran profesional y Ex-vicedecano de esta institución, Fernando Carrandi.

También podemos listar entre nuestros logros --y cuando digo nuestros es porque pertenecen a todos-- la revisión y actualización de los estatutos, en lo que le hemos dado en llamar "Reglamento 2000"; y la participación individual o colectiva en actos patrióticos y en cuestiones de beneficios comunitarios, que han afectado la vida de todos los que compartimos esta sociedad multiétnica, desde el anglosajón nativo y el cubano exiliado, hasta nuestros hermanos nicaragüenses y latinoamericanos de distintas procedencias.

La muerte, sin embargo, es lo que más ha empañado la trayectoria institucional del Colegio, arrancándonos a valiosos periodistas, que cumplieron su misión desde la trinchera de la información, de la formación de una opinión pública, o en el ramo del entretenimiento, en los campos de las artes y el deporte; o de aquéllos que, con el mismo propósito y responsabilidad, utilizan los noticieros radiales, o producen las emisiones de noticias que entran con la imagen viva mediante una cámara de televisión, vía satélite.

Así como murió hace dos años nuestro querido Willy del Pino --a quien aprovecho la oportunidad para recordarlo con todo cariño y devoción por su labor de mantener abiertas las oficinas del Colegio y de manejar sus operaciones durante más de diez años junto al cordial Decano Roberto Pérez -Fernández (que gobernó hasta el último día de su vida truncada por el cáncer, electo en tres períodos); y otros que ocuparon este Decanato con devoción, entre los que se destacaron Fausto Lavilla, durante doce años--, es preciso que se recuerde, de forma especial a Mario Barrera, por haber pasado a la historia como el fundador de esta institución, que recogió el sentimiento y el legado del C.N.P. original de la República de Cuba.

Recientemente enterramos también a quien fuera nuestro intachable Vicetesorero y luego Tesorero, José Ignacio Beamud. A él va igualmente nuestro recuerdo imperecedero. Y en los meses por venir, tendremos que afrontar pérdidas similares, que se vislumbran a la sobra de la edad o la salud quebrantada.

Por eso es tan importante que vengamos hoy, en el Día del Periodista Cubano del Exilio, a reafirmar nuestro compromiso, en el Colegio y en el mundo de la noticia, con las energías que aún nos quedan, y con el concurso valioso de los periodistas que nacen y surgen aquí, y que aman igualmente, recuerdan y esperan por la liberación, de la tierra de sus padres, o en muchos casos, en la que nacieron y tuvieron que abandonar muy pequeños.

Cumplida esta piadosa misión de recordar a quienes ya no están con nosotros, debemos hablar de nuestros logros y proyectos. Yo no podría predecir que el año que viene --de elecciones--, todavía estaré aquí, hablándoles como Decano; pero si el deseo de la mayoría de nuestros miembros lo decidiera así, seguiré alimentando con mi prédica, el sacerdocio de nuestra profesión, y ejecutando, con la ayuda de Dios, y una plataforma de gobierno --al igual que cumplí con mis dos anteriores--, que incluirá una serie de proyectos dedicados a mantener y mejorar nuestro profesionalismo; especialmente, el que para mí representa un gran sueño, que es la celebración en Miami de un "Congreso de Periodistas Hispanoamericanos", en el que se expongan realidades que afectan a todo el Continente, y se fortifique la posición del periodista hispano, dedicado, con dignidad y decoro, a servir a la sociedad en que se desarrolla. Y, claro, como no habría de decirlo, ayudando a que mi querida Cuba retorne a la familia de naciones libres y democráticas, a través de las ideas, que es la mejor arma, en manos de un periodista.

Esa misma prioridad profesional y patriótica es la que nos lleva hoy a premiar a un número de colegas, de Miami y de otros puntos del país --periódicos, periodistas y directores--, con un especial énfasis en los semanarios conocidos como tabloides, a propuesta de nuestro Vicedecano, Vicente Rodríguez; y, por supuesto, a los dos rotativos diarios con que contamos.

Con el mismo sentido, hemos seleccionado a dos pioneros del periodismo televisivo, que hicieron historia emitiendo noticias y comentarios por televisión en español, cuando eso parecía un sueño en el Miami de 1960.

El Dr. Manolo Reyes, quien sacó al aire el primer noticiero de televisión de media hora, totalmente hablado en español dos veces al día; y el colega Orlando Naranjo, quien llevó hacia adelante su programa "Comentarios", con entrevistas a dirigentes comunitarios, recibirán hoy el "Premio Nacional de Periodismo 2000" (nuestra más alta distinción), elegidos por mí con el respaldo unánime de la Junta de Gobierno.

Y ya en la cumbre de estos reconocimientos --que algunos llaman "premios"--, le entregaremos al Dr. Horacio Aguirre una placa de honor que reza "A nuestro Presidente de Honor, Dr. Horacio Aguirre, por el 47 Aniversario de Diario Las Américas".

Cuarentisiete años en la dirección de un periódico, no sólo es un logro de grandes proporciones. Representa, además, el carácter visionario de un hombre que llegó a un país que habla otro idioma, y pudo fundar y desarrollar triunfalmente, la existencia ininterrumpida de un medio de comunicación que ha servido a los intereses de una colonia hispana que se agigantaba desde entonces.

Más aún, la dedicación de Horacio Aguirre a combatir sin tregua la nefasta doctrina comunista; y a ayudar, sin declinar en ese empeño ni un sólo día, a la causa de la liberación de Cuba, en su periódico --en sus editoriales y en sus constantes comparecencias a favor de la libertad de prensa, denunciando las atrocidades del castrismo en la Sociedad Interamericana de Prensa (S.I.P.), cuya Comisión de Libertad de Prensa ha presidido, además de haber ocupado otros cargos--, merecen de por sí una recompensa histórica que él se ha ganado.

El Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, que me honro en presidir como su noveno Decano, quiere hacer patente también en esta entrega, de forma muy especial y significativa, su eterno agradecimiento al Dr. Horacio Aguirre y su familia, porque su apoyo constante a nuestras actividades, publicándolas en las páginas de DIARIO LAS AMÉRICAS, en una medida en que ningún otro periódico diario lo ha hecho, ni antes ni ahora, ha contribuido a nuestra subsistencia y mejores logros. Por eso esperamos que un día, DIARIO LAS AMÉRICAS circule en una Cuba libre.

Por todo ello, esta placa que le entregaremos al Dr. Aguirre tal vez no sea capaz de llenar al máximo su cometido, por sus limitaciones en tamaño, pero yo si estoy seguro que el aplauso de ustedes a semejante caballero de la palabra escrita y hablada, y de la más depurada devoción cristiana y moral, nos ayudarán a que así sea. Muchas Gracias. # (Octubre 28, 2000).

 

Luis Felipe Marsáns, DECANO