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Distinguidas personalidades que nos honran con su presencia; señoras y señores:
Estamos aquí hoy para celebrar el Día del Periodista Cubano, en una efemérides que el calendario y la historia disponen para el 24 de Octubre --que sería mañana--, pero para mañana habíamos planeado originalmente la consagración del panteón que hemos construido, en el cementerio "Miami Memorial Park", en la 77 Avenida, hecho que adelantamos para el pasado día 14.
Y se hizo así, con semejante antelación, porque pensamos que debíamos completar primeramente esa etapa de carácter lúgubre; para luego venir a celebrar hoy, como lo hacemos cada año en esta fecha, con las bendiciones de nuestro querido Monseñor, Emilio Vallina, quien igualmente ha hecho la invocación de este acto, tanto como bendijo nuestra propiedad en el Campo Santo.
Me parece oportuno, pues, que les pida a todos que se pongan de pie, para rendirles conmigo un minuto de recordación, en silencio, a los compañeros de la Junta de Gobierno que han perecido este año, para demostrar que siguen vigentes en nuestros corazones. (Pausa)
Son ellos, muy recientemente, la Dra. Olimpia Rosado y el Dr. Rolando Millás; y, unos meses atrás, muestro Secretario Ejecutivo, y Decano Honorario, Arturo del Pino... La falta de "Willy", como lo llamaban todos, especialmente los que gozábamos de su amistad y afecto, representa, tal vez, un punto de tristeza en esta celebración, dentro de un año que, por otra parte, ha sido tan fecundo como éste; porque es la primera vez que no lo vemos aquí, sentado en la presidencia.
Y en honor a su memoria, entregaré, por primera vez hoy, a todos los miembros de la Junta de Gobierno, el Premio "Willy" del Pino al Trabajo, reconociendo también el apoyo de cada uno de ellos, y perpetuando el nombre de aquel hombre que murió laborando por el Colegio hasta los 94 años de edad, como inspiración para que las futuras generaciones de periodistas sepan de su dedicación, y la imiten.
A la sombra de la muerte inexorable, que nos asecha a todos, yo quise hacer el punto central de mi plataforma de gobierno en este segundo período para el que fui reelecto a principios de año, la construcción del panteón del "Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio" --que hoy es una realidad--, para que, por lo menos, 18 miembros de esta institución, tengan asegurada su cristiana sepultura, si es que fallecen sin recursos para que sus familiares lo hagan.
Y así se hizo (he aquí las fotos del panteón), por lo que reconozco y agradezco al mismo tiempo el respaldo abrumador que tuvo la idea por parte de la Junta de Gobierno, para acometer esta piadosa obra que, además, deja en su lápida monumental el recuerdo de nuestra presencia aquí como exiliados de la causa del anticomunismo.
Felices y orgullosos ante este logro, nos entregamos ahora a conmemorar nuestro día, el Día del Periodista Cubano en el Exilio, sin más dilaciones, tras haber cumplido también con Dios, antes de ayer, en la misa anual, oficiada por el mismo Monseñor Vallina; y de haber honrado al Apóstol, al depositar un ramo de rosas blancas --como en sus versos sencillos-- ante su busto del parque Martí, en la Cuarta Calle y la Cuatro Avenida, de Miami.
En años anteriores hemos entregado un sinfín de diplomas, aparte del Premio Nacional de Periodismo, a personas destacadas dentro de la profesión, a miembros del Colegio que han cumplido 25, 30 y hasta 50 años en el ejercicio de sus carreras --lo mismo aquí que en la Cuba Republicana, o combinadamente--; y hemos hecho llegar diplomas especiales a personas que, aún no siendo periodistas o no teniendo que ver con el periodismo, contribuyen anualmente a que esta celebración sea posible, acudiendo a reunirse con nosotros.
Este año, creímos que se había saturado un poco ese capítulo, y que, prácticamente, no hay nadie que no haya sido reconocido en su trabajo reporteril, incluyendo a los reporteros gráficos, y, muy especialmente, a la mujer periodista, que cada día sienta mayores pautas en esta profesión, con su completa entrega, como requiere una férrea vocación y el arduo trabajo diario a deshoras.
Sin embargo, ocurrió que un día en que meditaba sobre ese particular, me di cuenta de que Luis Botifoll no había sido objeto de esos honores, tal vez porque el exilio lo ha conocido más como banquero que como periodista; y, entonces, me dije a mi mismo: "Luis Botifoll será el próximo Premio Nacional de Periodismo". Premio que han recibido personas muy honrosas en el periodismo nacional de Cuba en el Exilio --tocando a veces a quienes no habiendo nacido en la Isla, sienten igualmente por ella--; y que hasta yo hice llegar a algunos directores de periódicos colombianos y al Rector de la Universidad Autónoma del Caribe, en Barranquilla, cuando fui invitado a un Seminario Internacional de Periodismo, para que dictara una conferencia sobre el caso de Cuba en la prensa de Estados Unidos.
Hoy, repito, será Botifoll el galardonado, con su Diploma y Medalla de Oro, con el Premio Nacional de Periodismo 1999, por su magnifica labor de los años 50, como director del periódico "El Mundo", de La Habana, órgano de prestigio, buen formato y absoluta seriedad informativa; que, además, fue el único de la época republicana que reconoció el Congreso, en sesión especial de la Cámara de Representantes, durante el gobierno de Carlos Prío Socarrás.
No quiero extenderme, pero me parece indicado que se diga aquí --para que sirva de inspiración a otros--, que la enseñanza educacional e histórica sobre los valores cubanos, a través de conferencias y publicaciones, va siendo cada vez más urgente, pues veo que muchos jóvenes que han venido en esta última ola de refugiados cubanos, desconocen muchos temas sobresalientes de la República, cuando le preguntamos sobre las instituciones de nuestro pasado, ya que nunca conocieron de ellos. Instituciones como es este mismo Colegio de Periodistas, el Colegio Médico y el de los abogados.
Y el por qué de este fenómeno es fácil de explicar. Si la República fue fundada en 1902, y cayó en manos del comunismo en 1959, quedando con ello destruidos sus valores democráticos para establecer un sistema totalitario desinformado, que varía la historia y niega los hechos importantes que le antecedieron; tras los 40 años de la dictadura castrista, nos encontramos que las generaciones que forjaron la Cuba de ayer han ido pereciendo, mientras que las nuevas, crecen en el desconocimiento, por la vía de la censura y de la mentira.
Es preciso, pues, que nuestra generación, que ha seguido en turno --o sea los que vinimos con 20 años y hoy contamos 60--, recoja ese legado y lo siga divulgando, porque el cubano que nació o se crió bajo la historia cambiada y mentirosa que cuenta el régimen de Castro, nunca se ha enterado de los verdaderos hechos que precedieron a la formación cubana, y mucho menos, de cuales eran sus instituciones democráticas y profesionales, sino que cuando uno se las menciona --y esto es lo más triste--, se da cuenta de que, con muy pocas excepciones, ni sienten por ellas ni les ven la significación y el orgullo que para el cubano libre de otra época tuvieron.
En este Día del Periodista Cubano Libre, pues, hagámonos el propósito de esgrimir la pluma, no solamente para seguir defendiendo la libertad de nuestra patria de origen, sino también para mantener vigentes nuestras costumbres, nuestra forma de vida de antaño y nuestro legado histórico, patriótico y cultural como ciertamente fueron; de manera que esta juventud que viene y la que se queda allá, salgan de la ignorancia en que las han sumido; y un día, cuando regrese el alba de la libertad, ellos, también, sepan respetar y amar a Cuba, como la Cuba que fue y volverá a serlo.
Muchas Gracias.
Luis
Felipe Marsáns, DECANO
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