En el Día del Periodista Cubano Libre

(( Discurso del Decano del Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba en el Exilio, Luis Felipe Marsáns, en la celebración del Día del Periodista, el 24 de octubre de 1998, en Miami, Florida )


 

Distinguidos dignatarios (llamarlos por sus nombres).

Señoras y Señores que nos honran con su presencia:

Por segunda vez, me dirijo a ustedes como Decano del "Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio" en ocasión de celebrarse, justamente hoy, 24 de octubre, el "Día del Periodista Cubano", coincidiendo con la fecha de fundación, en 1790, de "Papel Periódico", la primera publicación cubana, que marcó en la historia de nuestro país de origen, una efemérides que nosotros hemos observado, religiosa y fielmente, a través de los años de este largo exilio.

Al hacerlo, créanme que me invade una indescriptible satisfacción íntima, no sólo porque esta velada representa la culminación de mi período de dos años como Decano --aunque espero ser digno de la reelección, en los próximos comicios--; sino también porque este momento me ofrece la oportunidad de reflexionar y compartir con ustedes, todos los éxitos que hemos alcanzado durante el tiempo transcurrido desde mi instalación en el cargo, para mi orgullo propio, y para gloria de esta institución, que rijo junto a los distinguidos colegas que conforman su Junta de Gobierno.

Y al mencionar a la "Junta de Gobierno", yo quiero darle un crédito especial a su Secretario Ejecutivo, Don Arturo "Willy" del Pino, quien ha trabajado incesantemente, contra viento y marea, a despecho de sus 93 años de edad y de sus limitaciones de salud, por lograr que el "Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio" prevalezca en todas sus iniciativas, porque éste ha sido y es la razón de su vida.

Willy del Pino ha llegado a convertirse en una institución dentro de otra, por eso, y en atención a su trabajo meritorio de tantos años --primero en la Delegación de New York y New Jersey, y luego en Miami--, le concedimos el título de "Decano de Honor", hace menos de un año, en acuerdo unánime de la Junta de Gobierno, que todos secundaron sin vacilaciones, en lo que, tal vez haya sido el galardón más alto que se confiere a persona alguna; luego de haber hecho al Dr. Horacio Aguirre, Director de "Diario Las Américas", nuestro Presidente de Honor, hace varios años.

La entrega de la distinción honorífica concedida a Willy del Pino, fue en sí uno de los momentos más importantes del bienio gubernamental a que me refería antes, porque tuvo lugar en el marco de la Peña del Dr. Teobaldo Rosell, correspondiendo a una invitación de que fuimos objeto al comienzo de este período de gobierno, como la primera aparición oficial pública, a nombre del Colegio.

Pero en este período de tiempo han ocurrido también otras cosas de un carácter muy especial para todos, como cuando fuimos honrados por los "Rotarios Cubanos Exiliados", y su presidente, Laureano Fernández, en un acto que, además, sirvió para que se premiara la labor de algunos colegas de Diario las Américas, el periódico donde trabajo profesionalmente.

Además, tuvimos igualmente la trascendental iniciativa de estar entre los primeros en reconocer, mediante una contundente declaración pública, a los patriotas que, dentro de la Isla , fueron capaces de redactar y publicar, en un hecho sin precedentes en la historia de este proceso, el documento " La Patria es de todos", donde se desenmascaraba la maniobra del Quinto Congreso del Partido Comunista Cubano, para mantenerse en el poder ilegítimamente, a despecho del hastío de un pueblo que clama por su redención; y de solidarizarnos, en más de una ocasión, con las denuncias de la Sociedad Interamericana de Prensa a la censura que sufren los periodistas independientes cubanos, y los corresponsales extranjeros.

Más aún, elevamos esa denuncia al Seminario Internacional de Periodismo de la Organización de Asociaciones de Periodistas Iberoamericanos (OAPI), celebrado en abril último en la ciudad de Barranquilla, Colombia, bajo el patrocinio conjunto de la Fundación Konrad Adenauer por la Democracia , y la Universidad Autónoma del Caribe --que fue su sede--, y que nos trató y protegió a cuerpo de rey.

Allí, en esa importante Alma Mater donde fluyen a cada momento los valores culturales y educacionales de nuestra herencia latina, no solamente expusimos la realidad de Cuba y la mentira del régimen totalitario de Fidel Castro, durante una prolongada conferencia; sino que instruimos, a través de una candente sesión de preguntas y respuestas, acerca de la represión que sufren los cubanos por parte del régimen que los oprime, sobre la que yacen con fundidos muchos jóvenes estudiantes de toda la América Latina , bajo la influencia de la millonaria maquinaria propagandística de La Habana.

Es la misma propaganda que quiere hacer que el mundo acepte el supuesto pacifismo actual de Fidel Castro, mientras que sus espías son descubiertos por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), infiltrados en las instituciones del exilio, y, más aún, en los organismos de seguridad de los Estados Unidos de América, como se publicó recientemente.

Y cuán efectiva debió ser esta exposición mía en semejante evento internacional --de carácter educacional para los alumnos de la Facultad de Periodismo; y de orientación política para el pueblo colombiano y los representantes de varias otras naciones y la prensa local--, que el Consejo Directivo de la Universidad Autónoma del Caribe, en su acuerdo unánime, número 653-01, del 31 de agosto último, proclamó, y ahora cito del comunicado en cuestión recibido en Miami, "felicitar al distinguido periodista Don Luis Felipe Marsáns, Decano del Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba en el exilio, por su brillante distinción sobre "Cuba en la Prensa Internacional ", y por la relevante participación que tuvo durante el Seminario Internacional de Periodismo "Imagen de los países en la noticia", llevado a cabo en el recinto de esta Universidad", termina la cita del documento, firmado por el Rector Mario Ceballos Araújo y por el Secretario de la institución, Tamid Turbay-Echeverría.

Todo ello, sin dudas, ha repercutido en el orden interno de nuestra organización de manera tal, que nuestro Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio emerge hoy en día más pujante que nunca, con la renovación de sus programas de trabajo --con las excelentes adiciones de la Dra. Rosa Leonor Whitmarsh, como Diputada; y del Dr. Fernando Palma, como Secretario de Actas; y la reincorporación de compañeros que estuvieron alejados--; tanto como con la redefinición de su programa doctrinal, que sigue velando por los intereses de la patria, pero que pone especial énfasis en el profesionalismo y la ética de nuestras tres ramas: la impresa, la radial y la televisada.

Así hoy nos reunimos aquí para festejar por todo lo alto el "Día del Periodista", reconociendo la labor de los nuestros. Y lo hacemos con el espíritu muy en alto, otorgándoles diplomas de constancia a los miembros de la actual Junta de Gobierno, y a los periodistas más antiguos que nos han acompañado en esta labor de mantener el Colegio de Periodistas de Cuba a la cabeza de las instituciones del exilio, desde que fue fundado.

Con igual importancia, reconocemos a todos aquellos que, miembros o no del Colegio, nos han secundado con su solidaridad y apoyo en diferentes momentos, especialmente, en los más difíciles; y a quienes cumplen 25 años o más de ejercicio profesional, y 50 de haberse graduado, en La Habana , de la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, cuyo nombre reverenciamos en cada una de estas ocasiones, porque perteneció a uno de nuestros intelectuales más preclaros.

En nuestra celebración anterior agoté, hasta donde mi memoria pudo, la mención por nombre de quienes fueron forjadores de esta profesión desde el comienzo de la República , en homenaje póstumo a su memoria, y como ejemplo del profesionalismo y la pujanza del periodismo cubano de antaño.

Hoy no quiero repetirme, porque sé que todos ellos están en el recuerdo de la mayoría de ustedes; o en la referencia que nos ofrecen siempre los libros de historia. Pero sí quiero evocar la memoria de Guillermo Martínez Márquez, porque él, que hizo un sacerdocio de la divulgación de la causa cubana en todos los países del continente, compartió con nosotros muchos momentos como éste.

Decía siempre Martínez Márquez en sus discursos --el último de los cuales tuvo lugar en una celebración como la de hoy--, "dígase periodista, y con ello quedó dicho todo", porque esta profesión era su mayor orgullo, aunque él también fue abogado.

Hoy, sin embargo, el Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio tiene una nueva legión de triunfadores, en la profesión propiamente, y en la defensa de los ideales de la democracia, la libre expresión del pensamiento, y la causa de la liberación cubana. Tomás Regalado y Demetrio Pérez Jr. --a quienes ofrecemos hoy nuestro tributo principal--, no son premiados aquí con un Diploma de Honor, porque ocupen cargos públicos.

Son premiados porque, desde sus posiciones, como Comisionado Municipal de Miami y Vicepresidente de la Junta Escolar del Colando Miami-Dade, respectivamente, ellos dos sirven los intereses de la comunidad hispana honrando a la vez su profesión de periodistas, el uno en la radio; y el otro, mediante la edición del periódico "Libre", cuyo solo nombre es una inspiración para todos nosotros.

Ellos son, sin dudas, dos ejemplos del periodismo cubano del exilio, y la Junta de Gobierno, y yo, como Decano, los saludamos y los condecoramos, para que sigan haciéndolo bien, como hasta ahora, con dignidad, decoro y honradez, porque en ello va igualmente la honra de los hispanoamericanos en general, y de los cubanoamericanos en particular.

También reconocemos con el Premio Nacional de Periodismo 1998 a Carmen María Aguirre de Dagen, quien implementó la idea de incluir en el "Diario Las Américas" de los viernes, una publicación suplementaria titulada " La Revista ", que ha constituido una nueva fuente de información para la juventud, el arte y el entretenimiento. Joven y llena de ideas, Carmen María Aguirre de Dagen ha sentado un ejemplo y ha conquistado un éxito que no pueden pasar por alto a la Junta de Gobierno.

Por otra parte, el "Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio" se siente satisfecho de honrar la labor inmensa del personal periodístico de Radio y TV Martí, emisoras que representan las fuentes consistentes de información y orientación al cubano que yace cautivo en su propio país, entregando sendos diplomas a Roberto Rodríguez Tejera, Gilberto Rosal, William Valdés, Armando Gómez-Boix, José Lacayo, Agustín Alles Soberón, Humberto Medrano y otros más.

Reconocemos hoy también la labor de la mujer en el periodismo, entregando diplomas a Chichi Aloy, Sonia Frías, Magda González, Aleida Leal, Lourdes Montaner, Ana Remos, Vivian Crucet, Leticia Callava, Helga Silva, y María Elena Saavedra, entre otras. Pero muy especialmente la de María Montoya, quien supo increpar al dictador cubano con ejemplar valentía, durante su reciente aparición en República Dominicana, en el cumplimiento de sus deberes reporteriles, pero demostrando igualmente el inquebrantable amor por su patria.

Con igual justeza, entregamos hoy algunos premios especiales, al Director de Diario Las Américas, Dr. Horacio Aguirre --paladín de la Democracia y de la causa cubana--, al veterano George Wehby, de cuya experiencia en el "Havana Post", en Cuba aprendí mucho en mi época de estudiante de la Escuela Manuel Márques Sterling; al Dr. Enrique Huertas, Presidente del Colegio Médico Libre, y gran paladín de la causa cubana; y a José Ignacio Rivero, director que fuera del Diario de la Marina --el Decano de la prensa cubana--, hoy convertido en presidente de la "Asociación Cívica del Exilio", por sus desvelos por ver a una Cuba libre y democrática.

De otro lado, se premia en este acto la labor de muchos periodistas "tecnicográficos" --como les llamábamos en Cuba--, quienes hacen posible que las informaciones tengan el insustituible ingrediente de la imagen del suceso; y el trabajo de los diaristas especializados en distintas ramas, lo mismo en la prensa escrita que en la televisión y el radio; tanto como a aquellos pioneros de diferentes medios: Manolo Reyes y Eliseo Riera Gómez, entre otros cuyos nombres se escucharán cuando sean llamados a recibir sus diplomas.

En este empeño, no queremos proliferarnos, sino consolidarnos como institución; desconocer, sino reconocer; desagradar, sino aplaudir; y, sobre todo, inyectarle vida a todos aquellos que hoy conforman la profesión periodística hispana en el sur de la Florida y especialmente en Miami; porque en su ejercicio está garantizada la comunicación objetiva y la orientación debida de aquellos que no hablan inglés, haciendo uso de un derecho que nos proporciona la democracia, para que el nuevo milenio sea todavía más esplendoroso, en un mundo enriquecido por la alta tecnología de las comunicaciones.

Pero hay algo muy especial también en esta celebración del Día del Periodista cubano que no queremos pasar por alto, y que se define con la palabra disidencia. Hoy, mientras que nos encontramos aquí celebrando nuestro día, como clase pujante de la sociedad; allá en Cuba, los periodistas independientes sufren la más absoluta censura y persecución, el encarcelamiento y los vejámenes más bochornosos, en su gestión por divulgar las noticias tal cuales ocurren, y de crear las bases para una sociedad nueva, democrática y con garantías constitucionales, que de al traste con una férrea dictadura que ha desmembrado los cimientos de la nación cubana, y ha separado a la familia.

Para todos esos soldados de la noticia que han comprometido sus vidas para que prevalezca la información libre y para que la democracia retorne, el Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio --que no puede premiar su trabajo con un diploma, como a ustedes--, les envía el testimonio solidario, profesional y democrático, bajo esta bandera y este estandarte que hemos salvaguardado, aquí en el destierro, para que un día retorne a su lugar de origen.

Porque, señores --y con ésto termino--, el Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, ciertamente volverá un día a su lugar de procedencia; y quienes lo hemos conservado aquí, en el exilio, como algo sagrado, tendremos que unirnos y acoger a los compañeros disidentes de allá, que revivieron las ideas democráticas, proclamando la libertad de expresión y el derecho a condenar el totalitarismo político engendrado por la cúpula del partido comunista, para destruirnos como nación.

La libertad volverá a imponerse en la República que forjaron Martí y Maceo, y la bandera de la estrella solitaria ondeará con toda su dignidad, en un día no muy lejano, sobre la cabeza de todos.

Y será entonces cuando los periodistas cubanos de un lado y del otro del Estrecho de la Florida , volverán a abrazarse como hermanos, para continuar sembrando, a través de sus artículos doctrinales y de la información cabal y libre de influencias foráneas, los ideales cristianos, la libertad, la igualdad y la fraternidad; y, por arriba de todo, la defensa de los intereses patrios, sin odios ni resentimiento, y con la meta común de restablecer la república tronchada, con todos y para el bien de todos, dentro del sagrado postulado de la democracia representativa, del pueblo, por el pueblo y para el pueblo..... Muchas Gracias.

 

Luis Felipe Marsáns, DECANO