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Desde Florencia, Roma y el Vaticano
Alejadas
del contacto humano
las esculturas de Miguel Angel, para evitar agresiones
Por
Luis Felipe Marsáns
(Fotos del autor)
ROMA, ITALIA.-
Obras de las principales realizadas por el gran escultor renacentista Miguel
Angel (Michelangelo Buonarroti)
yacen en Florencia, Roma y el Vaticano, sólo a distancia
de los ojos de miles de seres humanos que acuden cada año
a visitar “el viejo mundo”, con el objeto de frenar la posible
intención destructora de alguien
que quiera aproximárseles para
agredirlas, como ocurrió hace mas diez años con la figura excepcional de la
Piedad –que como el Moisés y el David--, alcanzan una perfección
sin paralelo en la historia del arte universal, desde la antigüedad
hasta nuestros días.
Una reproducción del David, cuya foto se muestra en este trabajo, se exhibe en la plaza pública, junto a otros grandes monumentos
–como el de Nicolás Maquiavelo--, pero el original, yace en el Museo de la
Academia de Florencia, a puerta cerrada y muy protegido, de forma de que puedan verlo, pero lejos del
contacto físico. El colosal logro
se empina impresionantemente, aunque hay que coincidir con algunos críticos, en
el sentido de que el gran genio de la escultura italiana, no lo fue tanto en el
acabado de la mano derecha, que acercándosele, se le ve un poco
desproporcionada.

"La
Piedad", de Miguel Angel, en una foto de Luis Felipe Marsáns, tomada
en el Vaticano, desde lejos --por cuenta de las restricciones existentes--, durante su visita
a Italia del 2009, que es motivo de este trabajo.
Otra inmensa figura del
supremo artista –el Moisés-- se mantienen igualmente a salvo del contacto
humano, exenta de todo riesgo, gracias a protectores transparentes y una buena
distancia hasta dónde puede
acercarse el público, pero que, sin embargo,
evita también que no puedan
captarse cabalmente sus detalles más allá de las posibilidades de una cámara
fotográfica; y a veces ni siquiera así, por cuenta de la ausencia de la
luz necesaria (no se puede emplear flashes), y del enfoque perfecto del
lente, ante los tropezones de la constante multitud de visitantes.
Pero a pesar de tales inconvenientes, se imponía
la profunda emoción de estar ante la obra de este gigante de la
escultura, de verla y gozarla espiritualmente más allá de los libros y de las
láminas de la época de estudiante de la escuela de arte, en un fenómeno
inenarrable; como inenarrable fue sentir
la emoción de estar pisando la tierra que un día fue el gran Imperio Romano,
de Nerón, Constantino, Augusto, Maximiano y otros Emperadores --entre varios
triunviratos--, que forjaron la civilización que sirvió de base a la
Occidental que gozamos hoy en día, como primera Democracia que, aunque regida
por monarcas, tenía también un Senado y las leyes del Derecho
Romano, mucha de las cuales están aún vigentes.
Impresionantes también fueron las enormes iglesias que visité a lo largo del
recorrido por Italia, que aunque vetustas por la acción del tiempo, mantienen
su grandiosidad decorativa y sus santísimas imágenes, que hemos venerado a
través de los siglos, desde su misma
creación, hasta la época del descubrimiento y colonización del Nuevo Mundo.

Escultura del "Moisés", considerada por
muchos como la obra cumbre de Miguel Angel, altamente protegida contra vandalismos, en su lugar de
exposición al público, en Roma.
Volviendo a Miguel
Angel, como máxima figura del arte del Renacimiento –además de cómo
escultor, en su calidad de pintor igualmente excepcional, arquitecto y poeta--,
vale citar la tumba monumental de
los Medici, diseñada por él; sus frescos de la Capilla Sixtina (recientemente
renovados), que es otra muestra deslumbrante en el ámbito de lo que es
propiamente ya el Vaticano, junto a la muralla que lo separa de la capital
romana, con su cúpula majestuosa que nos guía hasta la Basílica de San Pedro,
y sus cuatro columnas centrales negras (que son las únicas de bronce entre todo
el mármol de Carrara y otras regiones italianas), desde donde el Papa ofrece la
llamada Misa del Gallo, a las 12 de la noche de cada 24 de diciembre, antes de
saludar a la muchedumbre que colma la plaza aledaña, conmemorando así el
nacimiento del redentor.
Y entre lo religioso y las artes plásticas,
valga mencionar como momentos altamente emotivos de esta visita a Italia, el
auditorio circular de Verona, donde yo he visto anteriormente grabaciones en videos
de importantes conciertos de música
clásica y óperas; el colorido pueblo ubicado en el agua
de Venecia, y el legendario reducto de lo que fue el Coliseo de Roma, aún
lustrando la historia y manteniendo su majestuosidad exterior, que encerró las
luchas de los gladiadores para satisfacer al monarca de turno, y medir el coraje
humano en tiempos donde no existía otra atracción que la fuerza.

Copia del "David" que se exhibe en las afueras del Museo de la
Academia de Arte de Florencia, en cuyo interior está, muy resguardado, el original, de
Miguel Angel. (Foto de Marsáns).
De música, por otra parte, mucho podría escribirse de Italia (esto no es nada
nuevo), pero privado de ello –primero porque no era el objetivo de esta
excursión, y luego porque en Milán, donde comenzaba, se perdió el día por
cuenta de que el avión de enlace se retardó--, terminaré citando una visita más
que impresionante a “las catacumbas”, porque aparte de la experiencia de
visitar un cementerio de la Edad Media, soterrado en cuatro niveles, caminando
bajo él, le tomé aún más admiración a la forma en que Mussorgski-Ravel
describen –el primero en el piano, y el otro con los ricos sonidos de una gran
orquesta sinfónica para la cual hizo su arreglo--, este fenómeno incomparable
de hace siglos, en la obra “Cuadros de una Exposición”,
dedicada al desaparecido pintor ruso, Víktor Hartmann, fallecido en el
siglo XIX.

Altar de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano,
que sirve de sede a la Misa Anual, cada 24 de diciembre, a las doce
de la noche. En la foto, Luis Felipe Marsáns (autor de este trabajo, junto a su
esposa, Concepción).

Ruinas del famoso "Coliseo", de Roma,
visitado a diario por centenares de personas de todo el mundo, que van a Italia
como turistas.
OTROS ANGULOS DE INTERES ARTISTICO
Y CULTURAL

La famosa "Torre (inclinada) de Pisa" sigue
siendo uno de los lugares preferidos del visitante a la legendaria Italia. En
esta foto se observa la torre en toda su magnitud y belleza, después de haber sido
remozada no hace mucho. Subirla, sin embargo, es una gran odisea, porque se
trata de vencer cientos de escalones. (Foto de Luis Felipe Marsáns).

Venecia, por otra parte, es otro de los lugares muy
pintorescos del país, lo mismo por sus canales llenos de góndolas, como por su
carácter religioso, a juzgar por la nutrida concurrencia que acude a diario a
su santuario (foto inferior), ubicado en una de las muchas hermosas plazas
del país, desde las poblaciones memos grandes, hasta las de Roma --la Plaza de
España, con su alta escalinata--; y la del Vaticano
propiamente, separada de Roma por una muralla.

PLAZA Y BASILICA DE SAN MARCOS, EN VENECIA

ENTRADA A LA BASILICA DE SAN PEDRO, EN EL VARTICANO

PLAZA DE SAN PEDRO, VISTA DESDE LA BASILICA
Textos
y fotos de Luis Felipe Marsáns. Septiembre del 2009. Todos los derechos
reservados. (c)
Lea
en la Página 28 de este Web Site un artículo que he escrito sobre la nueva
tecnólogía de "Blu-ray", y el fabuloso "Concierto de tres
Estrellas, en el Waldbuhne de Berlín", en DVD, donde aparecen,
Plácido Domingo, la hermosa soprano Anna Netrebko y el también tenor Rolando
Villazón, cantando en "Alta Definición" de imagen y sonodo.

La soprano Anna Netrebko en el "Concierto
de Tres Estrellas" aparece aquí cantando con Plácido Domingo,
acompañados por la orquesta "Der Deutschen Opera de Berlín",
dirigida por el maestro Marco Armiliato.
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Anunciarse
en este sitio del Internet le será provechoso
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Anunciarse en este "Sitio del Internet" puede serle muy
provechoso a su negocio, pero también aumentar el respeto y el prestigio que la
comunidad le profesa, cuando observe su especial contribución al crecimiento
de las bellas artes auspiciando las informaciones y críticas de los
conciertos sinfónicos, óperas y ballets que escribe Luis Felipe
Marsáns, afamado periodista de carrera, quien ha sido durante treinta
años un "Crítico de Música Clásica" reconocido internacionalmente,
por su dedicación a las distintas ramas del arte en las que se ha especializado,
particularmente en el ámbito del clasicismo.
Marsáns
trabajó cubriendo los más grandes espectáculos sinfónicos, operísticos y de
ballet para un importante diario en español de Miami, Estados Unidos de América,
y ha entrevistado a los más grandes artistas de los citados géneros,
incluyendo al gran tenor italiano (fallecido ya) Luciano Pavarotti; al igual que
a Plácido Domingo y José Carreras, cuyos conciertos
titulados “Los Tres Tenores” reportó en su presentación de
Miami.
Ha pertenecido también Luis Felipe Marsáns a la “Asociación
de Críticos de Música Clásica de Norte América”, con sede en New Jersey; y
se destacó en una época haciendo entrevistas radiales y televisadas --tanto
como en la prensa plana --, entre las que estuvieron figuras de la
política local de Miami y la Florida,
e internacional de varios países, además de aquellas del mundo artístico.
Y en el campo puramente noticioso ha reportado acontecimientos de marcada
importancia, como el éxodo del Mariel, en 1980, y la Cumbre Presidencial de
Miami, bajo el mandato del Presidente estadounidense
Bill Clinton.
Indice de las principales materias, hasta enero del 2010
Entre los otros temas que se tratan en las 34 páginas
de este sitio cibernético están las “Críticas”, propiamente, de programas
sinfónico, operísticos y de ballet presentados en Miami; “Lo que significó
el Marine Stadium”, en los conciertos Pops y del “4 de Julio”; el cuento
literario “El
diálogo de los espectros”, "la obra del gran escultor cubano, Tony
López", “Blanquita Amaro (la vedette cubana) hace 50 años”,
“Producciones de discos de música clásica de Naxos y otras compañías”,
particularmente, los de la nueva tenología de Alta Definición (Blu-ray- HD); El
grandioso homenaje al Bicentenario de Mozart, en un concierto en Miami
con su Misa de Réquiem, en 1991; “Una entrevista con Leonard Bernstein”, poco antes de morir; Plácido
Domingo, Luiciano Pavarotty y José Carreras, en sus actuaciones de Miami; “La Orquesta Sinfónica de
Seattle” tocando en su propio teatro "Benaroya Hall"; Conferencia de Luis Felipe Marsáns en
la “Universidad del Caribe”, de Barranquilla, Colombia;
y sus discursos en el "Colegio Nacional de Periodistas", de
Cuba en el Exilio (C.N.P). de Miami, donde fue Decano durante 10 años
consecutivos.
También, la “Historia del Orange Bowl” (ya inexistente) con relación a los
exiliados cubanos y el éxodo del Mariel, de 1980; incluyendo una visita del fallecido Presidente John F.
Kennedy; y “La
Navidad en el Mundo”.
Para anunciarse en esta página cibernética de Luis
Felipe Marsáns (Arte, Música y Cultura,
y Otros Temas), se puede llamar
a los teléfonos (305) 642-01-27; o por el Celular (305) 310-0185, así
como escribiendo a las direcciones de correo electrónico (e-mails)
marsanslf@aol.com y marsanslf@bellsouth.net
Datos biográficos
de Luis Felipe Marsáns
Luis Felipe Marsáns, Periodista Profesional egresado de la
“Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling”, de La Habana
Cuba”, ha sido Decano del "Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el
Exilio", con sede en Miami, Florida, desde el año de 1997, en que fue
electo por primera vez, y reelecto posteriormente
en cuatro ocasiones, para fungir hasta el 2007. Al dejar su cargo en una elección
donde no quiso postularse más, por voluntad propia, Marsáns recibió del nuevo
Decano --electo en junio del 2007--, Vicente P. Rodríguez, una placa que lo
acredita como Decano Advitam, cargo honorífico permanente, dentro de la Junta
de Gobierno del Colegio.
Anteriormente ocupó los cargos de Diputado, Vicesecretario,
Secretario y Vice-Decano, durante un lapso de más de 20 años como miembro de
la Junta de Gobierno de esa institución, que agrupa a los periodistas cubanos
que dejaron la Isla, tras la revolución comunista de 1959, que segó la
libertad de expresion, particularmente en la prensa.
En Estados Unidos ha sido miembro también de la "Asociación
de Críticos de Música Clásica de Norteamérica", con sede en Westfield,
New Jersey, en su condición de tal, lo que lo ha situado en tres ocasiones como
miembro del Tribunal Calificador de la "Competencia Invitacional de Piano
Miami-OEA", celebrada indistintamente en la "Universidad de
Miami" y el "Centro Comunitario Manuel Artime”, de la misma ciudad.

Diploma concedido a Luis Felipe Marsáns por el Consejo Interamericano de
Música de la Organización de Estados Americanos, OEA, en Washington D.C., en
ceremonia celebrada en 1982, y presidida por Alejandro Orfila, su Secretario
General, entonces.
En otras actividades similares, fue miembro del jurado de
varios Festivales de la O.T.I. en Miami; presidente de las competencias
literarias para el premio José Martí, del Colegio de Periodistas; y Presidente
en numerosas ocasiones del Tribunal de Artes Plásticas
de la Feria de los Municipios de Cuba en el Exilio, que adjudicaba los
premios a artistas exiliados (pintores y escultores) que sometían sus obras
originales.
Todo ello,
avalado por sus estudios de música con profesores privados, entre los que
estuvo la eminente profesora y violinista Emilita Estivill; y de pintura y
escultura en la “Escuela Anexa de San Alejandro”, en La Habana; y la
Academia Villate, de Artes Plásticas, en la Víbora, Cuba.
En la "Escuela Profesional de
Periodismo “Manuel Márquez Sterling", Marsáns cursó cuatro años de
estudios en la carrera de “Periodista Profesional”, que comprendía
las asignaturas de Redacción y Reportaje (cuatro cursos en cada una),
Historia del Arte, Español, Literatura Universal e Hispanoamericana; Tipografía
y Estética, "Historia antigua, media y contemporánea", Geografía
Universal, Teoría General del Estado, Economía, y Radioperiodismo. (1957
-1962).
Periodista especializado en reportajes y entrevistas, Luis Felipe Marsáns ha
sido Jefe de Redacción de la revista mensual "Crítica", en La Habana,
Cuba, 1957-61; y Subdirector y editorialista de la revista mensual "Índice",
de la misma capital cubana (1957-59). Además, entrevistador político, y de
artes y drama, y crítico de arte y música clasíca. Redactor de los noticieros
de radio y televisión de C. M. Q., y de Radio Reloj, en La Habana, Cuba.
(1960-62); y, en la RHC Cadena Azul, de Miami (1982).
En “Diario Las Américas”, de Miami, Marsáns trabajó durante 30 años
(1975-2005), como redactor, reportero, editor y columnista , así como crítico
de arte y de música clásica, en la sección "Arte, Música y Cultura".
También fue redactor de temas generales, con especial dedicación a la
entrevista. Participó en importantes conferencias de prensa con figuras de la
política nacional, estatal y local, incluyendo a presidentes de Estados Unidos
y otras naciones; y fue redactor y
reportero especializado del éxodo cubano del Mariel, en 1980, que cubrió íntegramente,
desde sus inicios en Cayo Hueso, hasta sus
entrevistas y reportajes en campamentos de Fort Walton Beach y áreas
aledañas al centro de Miami, incluyendo el Centro de Krome, el entonces Orange
Bowl Stadium (convertido por un tiempo en lugar de refugio), y el campamento
improvisado bajo el Puente de la I-95, que sirvió igualmente de albergue para
los refugiados cubanos que llegaron por la vía marítima, a un monto de más de
120 mil.
Entre los años de 1994-95, Marsáns fue "Escritor Principal" de la
revista médica "Salud y Vigor", editada por el entonces "Cedars
Medical Center", de Miami, para lectores hispanos, y distribuida en varios
países latinoamericanos, en la que se divulgaba las facilidades y servicios
especializados del centro de salud en cuestión, con especial énfasis en las
entrevistas con galenos especialistas
en diferentes ramas de la medicina.
Asimismo, fue redactor y reportero del diario “Miami Extra”, y de varias
revistas del bloque de "Vanidades Continental", incluyendo "Almanaque
Mundial" (en español); y "Coordinador de Prensa" de la Oficina
de Asuntos Culturales, de la Ciudad de Miami; tanto como fue entrevistador de
televisión en programas como "Cultura Cubana", que se transmitía en
vivo a mediados de la década de 1970, por el Canal 23, bajo la dirección de la
doctora Ofelia Tabares; y, más tarde, formó parte por corto tiempo del equipo
de entrevistadores que moderaba Rafael Díaz Balart, en el programa de
television “Sin Censuras”, los domingos, en un canal local, que ya no existe.
Fue también Editor del boletín mensual bilingüe "Municipal
Newsletter", de la Ciudad de Miami, para la divulgación de las actividades
de los departamentos municipales de la ciudad (1976-1980); y
Editor Asociado de “Orígenes”, revista mensual publicada por Mario
Zayas Bazán, en Miami durante la misma época; así como Jefe de Redacción de
"El Panamericano" (1968), periódico semanal editado en español, en
Nuevo Orleans. Trabajó temporalmente
como miembro del Buró de Prensa Hispana de la Associate Press, en la ciudad de
Miami, entre los años de1980 y 1981.

El embajador Alejandro Orfila felicita a Luis
Felipe Marsáns tras la entrega del "Diploma de Honor", cuyo facsimile
aparece más arriba en este documento.
Entre las diversas distinciones que Marsáns ha recibido están la Orden
Martiana de Mérito Ciudadano, del "Liceo Cubano", de Miami, en l976;
una Mención de Honor de la organización "Rotarios
Cubanos Exiliados", en Miami (1978), por un artículo presentado al "Concurso
Periodístico Sergio Carbó", y que le fue entregada por su entonces
Presidente, Luis Casero Guillén. Obtuvo igualmente la
Medalla de Oro y Diploma del "Premio Nacional de Periodismo",
otorgado por el mismo "Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio”
(1988); y un diploma de la "Universidad de Miami", entregado por su
entonces presidente, Robert King Stanford, en reconocimiento a su trabajo dentro
del equipo organizador del Festival "Reencuentro Cubano 1976".
Muy especialmente, se destaca Marsáns por haber recibido un
"Diploma de Honor" de la Organización de Estados Americanos (OEA), en
Washington D.C., en abril de 1982, por la labor desplegada como Crítico de Música
Clásica, y la divulgación de los autores y compositores hispanoamericanos, que
le fue entregado por Alejandro Orfila, Secretario General entonces de ese
organismo. Asimismo, en 1998, Marsáns recibe un Diploma de Mérito de la Unesco,
mediante el delegado de esa institución en Puerto Rico, por su dedicación a la
crítica músical, la ópera y la zarzuela.
Al hacerle la hacerle la entrega del DIPLOMA
DE HONOR,
Alejandro Orfila dijo, en el curso de la ceremonia: "Luis
Felipe Marsáns viene realizando por muchos años una notable acción de difusión,
mediante artículos que han contribuido al conocimiento y divulgación de la
labor de innumerables artistas de las Américas; en particular, de músicos, intérpretes
y compositores de nuestros países.
Así
como el ejecutante realiza una obra fundamental al convertir la creación artística
en realidad sonora, el crítico contribuye no sólo a la comprensión de la
creación, sino también a su mayor gozo, al ofrecer elementos que permiten
identificar los valores perdurables que existen en toda obra artística.
Por
lo tanto, al entregar esta distinción, estamos honrando la honestidad
intelectual y la seriedad profesional de un crítico, quien ha sabido a través
del tiempo, facilitar la difusión de la belleza, la comprensión de la realidar
musical de nuestro tiempo y posibilitar la toma de conciencia de los valores
contemporáneos del quehacer artístico, donde creadores, ejecutantes,
investigadores, educadores y críticos constituyen un grupo humano que permite
dar identidad a los pueblos y las épocas. (Alejandro Orfila, Secretario General
de la Organización de Estados Americanos O.E.A.- Abril, 1982).
 
En abril de 1998, Luis Felipe Marsáns recibió un Diploma
de la “Universidad Autónoma del Caribe”, en Barranquilla, Colombia, por
haber participado en su “Seminario Internacional de Periodismo-Imagen de los
Países en la Noticia", en el que él dictó la conferencia "Cuba en
la Prensa Internacional". El evento fue patrocinado, además de por la
citada Alma Mater, por la Fundación Konrad Adenauer por la Democracia, y por la
Organización de Asociaciones de Periodistas Iberoamericanos (OAPI).
Tras ser reelecto como Decano del C.N.P (e) para el segundo período (1999) –entre
los cinco que desempeñó--, Marsáns
fue premiado con una placa de la Junta de Gobierno de esa organización periodística
por toda su labor hasta ese momento, que incluyó la fabricación del Panteón
del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, en Miami, con
capacidad para 18 fallecidos y una lápida monumental en la que, además de la
enseña cristiana y el emblema de la institución, reza el pensamiento martiano,
"No hay monarca como un periodista honrado". Ese mismo año, Marsáns
organiza una cuestación entre los miembros de la Junta, que hace posible que el
emblema del Colegio (C.N.P.) aparezca,
en forma de vitral, en el nuevo templo de la iglesia parroquial de San Juan
Bosco, conducida por el sacerdote-párroco, Reverendo
Emilio Vallina.
En años recientes, Marsáns ha sido objeto de la entrega de placas que
reconocen su labor en el campo de las artes visuales, como informador y crítico.
Una, de la "Fundación Ecuatoriana de Arte y Cultura" (1999), y la
otra, de la "Power International Art Gallery", de Coral Gables.
Pero además, ha recibido proclamaciones por su labor comunitaria y ejecutiva al
frente del Colegio de Periodistas, de los alcaldes, Raúl Martínez, de Hialeah;
Joe Carollo, de Miami y Alex Penelas, del Condado Miami Dade; y de los
Comisionados Willy Gort, y Jimmy Morales, de Miami.
Más aún, Marsáns fue honrado en el año 2003 por el pleno de la Comisión
Municipal de Miami, a propuesta de su entonces Chairman --Comisionado y
también periodista de largo historial, Tomás Regalado--, con un prestigioso
diploma de "Commendation" en la "Semana de la Hispanidad",
por su labor representativa, no sólo como Decano del Colegio Nacional de
Periodistas de Cuba en el Exilio, sino, particularmente, como Crítico de Música
Clásica y periodista de larga ejecutoria. El documento en cuestión venía
firmado por el alcalde Manuel A.
Díaz, el Presidente de la Comisión, Thomas Regalado, y los Comisionados,
Johnny Winston, Angel González, Joe Sánchez y Arthur E. Teele Jr., ya
fallecido
Actualmente, Marsáns es Editor y escritor de este sitio de
Internet (Arte, Música y Cultura, y Otros Temas), que consta de 34 páginas, a
las que se tiene acceso por la dirección cibernética www.luisfelipemarsans.com
Aquí puede encontrar secciones
dedicadas a la crítica, la opera, el ballet y las grabaciones en discos
compactos y de DVD con música clásica y operística; además de otros temas de
interés general y noticioso. También aparecen sus discursos y conferencias
como Decano del Colegio del Periodistas, tras
haber dirigido “Papel Periódico”, el boletín oficial del Colegio Nacional
de Periodistas de Cuba en el Exilio; que fue sustituído temporalmente por la Página
Web de la misma entidad, una de las más serias, constructivas, profesionales y
de información política nacional e internacional entre todas las existentes.
Luis Felipe Marsáns nació en La Habana, Cuba, de madre
cubana y padre barcelonés --motivo por el cual fue condecorado (por el Capítulo
miamense, dirigido por Fina Escayola) con la Orden Internacional de la Barretina,
de Cataluña, España--; y reside junto a su esposa, Concepción Juan de Marsáns,
desde junio de 1962 en Miami-Dade County, Florida, Estados Unidos de América,
país del que es ciudadano por naturalización, desde 1973.
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